Solo recomienda: EAF
"Mi cliente decide y ejecuta en su banco; yo aporto la recomendación y el seguimiento. No necesito tocar la orden, así que pagar la estructura de una agencia de valores sería tirar capital."
La decisión no va de capital, va de servicios: si solo emites recomendaciones personalizadas, la EAF te basta; si además tramitas órdenes, colocas producto o quieres crecer con agentes, tu figura es la agencia de valores. Te ayudamos a decidirlo con el plan de negocio delante.
¿Dudas entre EAF y agencia de valores? Diagnóstico gratuito
Descríbenos qué harás con cada cliente y te decimos qué figura encaja, qué capital exige y qué estructura tendrás que sostener.
Cada licencia delimita lo que podrás hacer durante años. Estas son las piezas que intervienen en la decisión y cómo te acompañamos en cada una.
Para modelos que, además de asesorar, reciben y transmiten órdenes, ejecutan operaciones por cuenta ajena o colocan instrumentos. Diseñamos el programa de actividades, la estructura de control y el expediente completo ante la CNMV.
Si tu propuesta de valor es la recomendación personalizada y el cliente ejecuta por su cuenta, la EAF concentra la licencia en lo que de verdad haces: menos capital, menos estructura y un expediente más acotado.
Una agencia con programa de actividades acotado: menos servicios, menos medios que acreditar. Analizamos si tu modelo la aprovecha.
El trámite común a ambas figuras: expediente, idoneidad, políticas y resolución de la CNMV en un plazo general de hasta 6 meses.
El canal comercial que solo algunas figuras pueden usar. Contratos, registro y supervisión de la red agencial.
Si la balanza cae del lado del asesoramiento puro, aquí tienes la ruta completa: requisitos, capital, expediente y plazos.
La misma pregunta llega desde perfiles muy diferentes. Fíjate en el verbo que define cada negocio: recomendar, tramitar, colocar o distribuir.
"Mi cliente decide y ejecuta en su banco; yo aporto la recomendación y el seguimiento. No necesito tocar la orden, así que pagar la estructura de una agencia de valores sería tirar capital."
"Trabajo con varias gestoras y cobro por colocar sus fondos entre inversores cualificados. Eso es colocación, no asesoramiento: mi licencia tiene que ser de agencia de valores."
"Queremos que el usuario reciba la propuesta y confirme la operación dentro de la app. En cuanto transmitimos esa orden al bróker, salimos del perímetro de la EAF."
"Mi plan de captación se apoya en una red de agentes por todo el país. Como la EAF con carácter general no puede designarlos, la figura que me lo permite es la agencia de valores."
Pedir la figura equivocada se paga dos veces: en capital y estructura si te sobra licencia, y en riesgo sancionador si te falta. Estos son los fallos que más vemos.
Decidir por precio: quedarte en la EAF porque exige menos capital cuando tu operativa real incluye tramitar órdenes te coloca fuera de tu licencia, y prestar servicios de inversión reservados sin autorización es infracción muy grave.
Sobredimensionar "por si acaso": pedir la agencia de valores sin necesitarla duplica el capital inicial, endurece el régimen prudencial y multiplica los medios que tendrás que acreditar y mantener año tras año.
Olvidar el canal comercial: si tu crecimiento depende de una red de agentes vinculados, la EAF no es tu figura: con carácter general no puede designarlos, y descubrirlo con la licencia concedida obliga a rehacer la estrategia.
| Figura | Capital inicial | Servicios que permite |
|---|---|---|
| EAF | 75.000 € | Asesoramiento en materia de inversión. No tramita órdenes ni coloca producto y, con carácter general, no designa agentes vinculados. |
| Agencia de valores | 150.000 € | Además de asesorar: recepción y transmisión de órdenes, ejecución y colocación, siempre por cuenta ajena. Puede designar agentes vinculados. |
| Sociedad de valores | 750.000 € | El catálogo completo de servicios de inversión, incluida la negociación por cuenta propia. La figura de mayor exigencia estructural. |
Revisamos contigo el flujo real de cada cliente —quién recomienda, quién ordena, quién cobra qué— y lo traducimos a la licencia correcta: EAF, agencia de valores o su versión simplificada. Después preparamos el expediente para que la CNMV lo apruebe sin sobresaltos.
En el perímetro de servicios. La EAF tiene licencia para un único servicio de inversión: el asesoramiento en materia de inversión, es decir, recomendar instrumentos concretos a clientes concretos. La agencia de valores puede, además de asesorar, recibir y transmitir órdenes (RTO), ejecutarlas por cuenta de clientes y participar en la colocación de instrumentos.
De ese perímetro cuelga todo lo demás: capital inicial (75.000 € frente a 150.000 €), estructura, medios técnicos y la posibilidad de designar agentes vinculados.
Con carácter general, no. La recepción y transmisión de órdenes es un servicio de inversión distinto del asesoramiento y queda fuera de la licencia de la EAF: el cliente recibe la recomendación y ejecuta él mismo ante su entidad.
Si en tu operativa alguien del equipo canaliza la orden hacia el intermediario, estás prestando RTO sin cobertura, y ejercer servicios de inversión reservados sin autorización constituye infracción muy grave. En ese escenario, la figura a valorar es la agencia de valores.
La recepción y transmisión de órdenes consiste en recoger la instrucción del cliente y hacerla llegar a quien la ejecuta (un bróker, una gestora, un mercado). La ejecución va un paso más allá: cerrar la operación por cuenta del cliente. Y la colocación es distribuir instrumentos de un emisor o una gestora entre inversores, normalmente a cambio de una comisión.
Los tres son servicios reservados a entidades autorizadas para ellos. Si tu modelo incluye cualquiera, la EAF no llega: necesitas una agencia de valores o, según el alcance, otra ESI.
Las sociedades y agencias de valores pueden apoyarse en agentes vinculados para captar clientes y promover sus servicios; las EAF, con carácter general, no pueden designarlos.
Es una diferencia decisiva si tu plan comercial pasa por una red externa: el agente actúa en nombre de la entidad, se inscribe en el registro correspondiente y queda bajo su responsabilidad y supervisión. Tienes el detalle en agentes vinculados y en registros de agentes.
Conforme al régimen prudencial de las ESI (IFR/IFD), el capital inicial orientativo es:
El capital inicial es solo la entrada: la entidad debe sostener después unos fondos propios permanentes ligados, en términos generales, a sus gastos fijos, además de los requisitos de liquidez y gobierno que le correspondan. Lo desarrollamos en capital regulatorio y en régimen IFR/IFD.
No es una categoría legal distinta, sino una agencia de valores con programa de actividades acotado: por ejemplo, RTO y asesoramiento sin custodia de efectivo ni de instrumentos de clientes. Al reducir servicios, se moderan con carácter general los medios, controles y estructura que hay que acreditar.
Es una vía interesante para modelos de intermediación ligera que no quieren asumir la infraestructura de una agencia con todos los servicios. La explicamos en agencia de valores simplificada.
Sí. El crecimiento hacia servicios adicionales se tramita ante la CNMV mediante la correspondiente modificación o nueva autorización, según el caso, con un expediente que acredite el capital, los medios y los controles de la nueva operativa.
Ahora bien, cada salto de figura consume tiempo y honorarios: si tu plan a tres-cinco años ya incluye tramitar órdenes o colocar producto, suele compensar dimensionar la licencia desde el inicio. Es la misma lógica que aplicamos al paso de EAFN a EAF.
El marco es el mismo —Ley 6/2023, RD 813/2023 y el procedimiento de autorización de ESI ante la CNMV, con un plazo general de resolución de hasta 6 meses desde el expediente completo—, pero el contenido no: a más servicios, más medios, más controles y más preguntas del supervisor.
Una agencia de valores tendrá que acreditar sistemas de tramitación de órdenes, mejor ejecución y, si custodia, salvaguarda de activos; una EAF concentra el esfuerzo en el proceso de asesoramiento. Por eso el primer paso siempre es cerrar el perímetro de servicios.
Nuestro método reduce la decisión a tres movimientos: mapear lo que harás de verdad, poner precio a cada licencia y tramitar la elegida con un expediente a medida.
Dibuja el recorrido completo de un cliente: quién recomienda, quién introduce la orden, quién cobra de quién. Cada verbo de ese flujo apunta a un servicio de inversión concreto, y la suma de servicios apunta a una figura.
Compara capital inicial, fondos propios permanentes, estructura mínima y coste de cumplimiento anual de EAF y agencia de valores. La licencia barata de obtener puede ser la cara de mantener, y al revés.
Elegida la figura, el programa de actividades debe reflejar exactamente esa operativa: ni servicios de más que obliguen a acreditar medios innecesarios, ni servicios de menos que te dejen fuera de licencia al primer cliente.
¿Ya lo ves claro? Empieza por la autorización de EAF o por la agencia de valores; si tu modelo es de intermediación ligera, revisa la agencia de valores simplificada.
Los 10 pasos para constituir tu Empresa de Asesoramiento Financiero ante la CNMV, con la evidencia que debes poder enseñar en cada uno. Para tener a mano durante todo el proyecto.
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Estos son los términos que separan una licencia de otra. Si dominas qué servicio es cada cosa, la elección de figura se resuelve casi sola.
Recoger la instrucción del cliente y hacerla llegar a quien la ejecuta. Es el servicio que con más frecuencia saca un proyecto del perímetro de la EAF.
Cerrar la operación en el mercado por cuenta del cliente. Exige sistemas, controles y una política de mejor ejecución aplicada de verdad.
Distribuir emisiones o productos de terceros entre inversores, habitualmente contra comisión del emisor o la gestora. Actividad reservada.
Persona física o jurídica que capta clientes y promueve servicios en nombre de una ESI, bajo su responsabilidad y con inscripción registral.
ESI limitada al asesoramiento en materia de inversión: recomendaciones personalizadas sin tocar la orden ni el producto.
ESI que asesora y además tramita, ejecuta y coloca por cuenta de clientes, sin negociar por cuenta propia. Puede designar agentes.
ESI con el catálogo completo de servicios, incluida la negociación por cuenta propia. Estructura y exigencias muy superiores.
Servicio auxiliar de guarda de efectivo e instrumentos. Incorporarlo al programa de actividades eleva de forma notable los controles exigidos.
Documento del expediente que enumera servicios, instrumentos y medios. Lo que no esté ahí, no lo puedes prestar; lo que esté, debes poder acreditarlo.
Si el cliente ejecuta por su cuenta tras recibir tu recomendación, cabes en la EAF; si tu entidad interviene en la orden o en la distribución, necesitas agencia de valores.
Programa de actividades, contratos con clientes y descripción del flujo operativo.
Honorarios de asesoramiento apuntan a EAF; comisiones de colocación o intermediación presuponen servicios que solo la agencia de valores puede prestar.
Folleto de tarifas, información de costes y contratos con gestoras o emisores.
Una red de agentes vinculados exige una figura que pueda designarlos; con captación directa o digital, la EAF sigue en juego.
Plan comercial, contratos de agencia e inscripciones en los registros de agentes.
Capacidad de desembolsar y sostener 75.000 € o 150.000 € más los fondos propios permanentes, la liquidez y el reporting de la clase IFR/IFD aplicable.
Plan financiero a tres años, cálculo de requisitos prudenciales y acreditación del desembolso.
Cada servicio añade infraestructura: tramitación de órdenes, mejor ejecución y, en su caso, salvaguarda de activos exigen sistemas que el supervisor querrá ver descritos.
Organigrama, procedimientos operativos y descripción de sistemas en el expediente.
Si marcas alguna de estas casillas, revisa la figura antes de presentar el expediente: probablemente necesitas una agencia de valores.
Elegir entre EAF y agencia de valores es solo una de las bifurcaciones del mapa de licencias. Antes de comprometer capital, contrasta tu proyecto con el resto de figuras y rutas de crecimiento del mercado de valores español.
La ruta completa si tu figura es el asesoramiento: requisitos, capital, expediente CNMV y puesta en marcha.
Si asesoras patrimonio familiar, la pregunta previa es otra: ¿necesitas licencia siquiera? La frontera de la reserva de actividad.
El upgrade dentro del asesoramiento: cuándo dar el salto de la figura nacional a la ESI con pasaporte europeo.
Cuando el modelo exige operar por cuenta propia o desplegar todos los servicios de inversión, la conversación cambia de liga.
¿Prefieres que lo veamos contigo? Nuestro equipo tramita la autorización de ESI ante la CNMV en todas sus variantes: EAF, agencia de valores, agencia simplificada y sociedad gestora de carteras.
La Ley 6/2023, de 17 de marzo, y el RD 813/2023, de 8 de noviembre, ordenan las empresas de servicios de inversión españolas en cuatro tipos: sociedad de valores, agencia de valores, sociedad gestora de carteras y empresa de asesoramiento financiero. Cuando un proyecto de asesoramiento o intermediación busca licencia, la duda casi siempre se concentra en dos de ellas: la EAF, especializada en la recomendación personalizada, y la agencia de valores, que añade la operativa por cuenta ajena. Acertar entre ambas determina el capital que inmovilizas, la estructura que mantienes y el riesgo regulatorio que asumes.
La EAF presta un único servicio de inversión: el asesoramiento en materia de inversión, entendido como recomendación personalizada sobre instrumentos financieros concretos. El cliente decide y ejecuta por su cuenta. La agencia de valores, en cambio, puede además recibir y transmitir órdenes, ejecutarlas por cuenta de clientes y colocar instrumentos, siempre sin negociar por cuenta propia (ese territorio pertenece a la sociedad de valores). La consecuencia práctica: si tu entidad interviene en la operación —aunque sea solo trasladando la orden—, la EAF no cubre tu actividad.
Bajo el régimen prudencial IFR/IFD (Reglamento (UE) 2019/2033 y Directiva (UE) 2019/2034), el capital inicial orientativo es de 75.000 € para la EAF y 150.000 € para la agencia de valores. A partir de ahí, ambas deben mantener fondos propios permanentes ligados, en términos generales, a sus gastos fijos, junto a requisitos de liquidez, gobierno y reporting proporcionales a su clase prudencial; las EAF suelen encuadrarse en la clase 3 de empresas pequeñas y no interconectadas. Cuantos más servicios preste la entidad, mayor tiende a ser la carga prudencial y organizativa. Ampliamos el detalle en IFR/IFD y capital regulatorio.
Hay proyectos en los que la elección no la marca el servicio sino el canal. Las sociedades y agencias de valores pueden apoyarse en agentes vinculados —profesionales que captan clientes y promueven servicios en nombre de la entidad, inscritos en los registros correspondientes—, mientras que las EAF, con carácter general, no pueden designarlos. Si tu plan de negocio descansa en una red comercial externa, ese solo dato descarta la EAF por muy asesor que sea tu modelo.
Ambas figuras siguen el procedimiento de autorización de ESI ante la CNMV, con un plazo general de resolución de hasta 6 meses desde que el expediente está completo; la diferencia está en el contenido, porque cada servicio adicional exige acreditar más medios y controles. Elegir figura de menos supone operar fuera de licencia —infracción muy grave conforme a la reserva de actividad— y elegir de más encarece capital y cumplimiento sin retorno. Si arrancas por el asesoramiento, tienes la ruta completa en cómo crear una EAF; y si el negocio pide luego más servicios, el cambio de figura se tramita ante la CNMV con un expediente de ampliación, como explicamos a propósito de transformar una EAFN en EAF.