De procedimientos dispersos a controles trazables
"Estandarizamos políticas, evidencias y responsables. El equipo pasó de 'apagar fuegos' a operar con un sistema ordenado y auditable."
Implanta un programa de corporate compliance (cumplimiento normativo) y reduce riesgos legales, penales y reputacionales sin frenar el crecimiento. Mapa de riesgos, código ético, canal de denuncias, formación y auditoría.
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Seis elementos para construir un programa de cumplimiento normativo aplicable, auditable y proporcional al riesgo.
Identificación de riesgos legales, penales y regulatorios según actividad, sector y operativa. El punto de partida de cualquier programa de compliance.
Mapa de riesgos penales, protocolo de prevención de delitos y programa para eximir o atenuar la responsabilidad penal de la persona jurídica.
Código de conducta, políticas anticorrupción, conflictos de interés, regalos, competencia, terceros y controles de gastos.
Canal con protocolo de gestión: recepción, admisión, investigación, medidas y cierre con trazabilidad y confidencialidad.
Evaluación de riesgo de proveedores e intermediarios, cláusulas contractuales, validación de pagos y seguimiento periódico.
Controles ejecutados, aprobaciones registradas, auditorías periódicas, acciones correctivas cerradas y reporting al órgano de administración.
Fintechs en escalado, gestoras, empresas reguladas o compañías en crecimiento: cada perfil tiene riesgos, controles y evidencias distintas.
"Estandarizamos políticas, evidencias y responsables. El equipo pasó de 'apagar fuegos' a operar con un sistema ordenado y auditable."
"Preparamos documentación y flujos internos. Se redujo el tiempo de respuesta y aumentó la consistencia en los criterios de revisión."
"Sesiones con casos reales y checklists. Menos dudas operativas y más capacidad del equipo para detectar señales de riesgo."
"Identificamos quick wins y priorizamos riesgos. Dirección obtuvo un plan por fases con hitos, responsables y evidencias."
Sin programa de compliance, la empresa queda expuesta a sanciones, responsabilidad penal, pérdida de negocio y daño reputacional.
Multas y sanciones administrativas por incumplimientos regulatorios según el sector y la norma aplicable.
Responsabilidad penal de la persona jurídica: multas, inhabilitaciones, suspensión de actividad o medidas judiciales (art. 31 bis CP).
Pérdida de contratos, licitaciones y oportunidades de negocio por falta de controles y evidencias de cumplimiento.
Disolución, suspensión de actividades o prohibición de contratar con el sector público. Un programa eficaz puede eximir o atenuar.
Investigaciones internas costosas, conflictos laborales y fuga de talento por ausencia de protocolos y canal de denuncias.
Daño reputacional y pérdida de confianza de clientes, socios, inversores y entidades financieras.
Descubre el plan de cumplimiento normativo que encaja con tu tamaño, sector y nivel de riesgo. Mapa de riesgos, políticas, canal, formación y auditoría.
Corporate compliance es el conjunto de políticas, procedimientos y controles para cumplir la ley, prevenir incumplimientos y demostrar diligencia ante terceros.
El objetivo es prevención y evidencias: políticas claras, procedimientos aplicables y controles que se ejecutan de verdad. Un buen punto de partida es un diagnóstico y un mapa de riesgos con plan de acción.
Cualquier empresa se beneficia, especialmente si opera en sectores regulados, contrata con el sector público, crece rápido, capta inversión o tiene cadenas de proveedores complejas.
En empresas reguladas (financieras, fintech, gestoras), el compliance no es opcional: es requisito de autorización y supervisión.
El código ético marca el estándar de conducta. Debe acompañarse de políticas específicas:
Las políticas deben ser cortas, claras, con ejemplos y flujos de aprobación. Si no se entienden, no protegen.
El canal de denuncias (whistleblowing) permite detectar incidencias a tiempo. Debe ir con un protocolo de gestión: recepción, admisión, investigación, medidas y cierre con trazabilidad.
Un buen diseño protege la confidencialidad, reduce conflictos internos y mejora la capacidad de respuesta ante riesgos penales o regulatorios.
Muchos riesgos entran por terceros: intermediarios, consultores, partners o proveedores críticos. Un sistema sólido incluye:
El Compliance Officer coordina políticas, formación, canal, controles y auditorías. Necesita autonomía, recursos y línea de reporte clara al órgano de administración.
Debe reportar con indicadores: formación, incidentes, terceros revisados, auditorías y acciones correctivas. Sin reporting, el compliance pierde efectividad.
La formación debe ser práctica, por perfiles y orientada a situaciones reales. No es lo mismo formar a dirección que a ventas, compras o finanzas.
El incumplimiento puede implicar sanciones administrativas, riesgo penal para la persona jurídica, pérdida de contratos y daño reputacional.
Un programa de compliance bien implantado reduce la probabilidad de incidentes y mejora la posición ante inspecciones y procesos de inversión.
Un programa de compliance no es "papel": es un sistema de controles aplicables que tu equipo puede ejecutar y que dejan evidencias. La clave es el enfoque basado en riesgos.
Reducir riesgos legales, penales y reputacionales mediante políticas internas claras, criterios consistentes y trazabilidad. Un buen programa protege operativa, reputación y relaciones de negocio.
Mapa de riesgos, código ético, políticas anticorrupción y de terceros, canal de denuncias, formación por roles, controles internos y reporting al órgano de administración.
No basta con tener un manual: hay que demostrar ejecución. Registros, aprobaciones, auditorías, formación con evidencias y acciones correctivas cerradas.
Si necesitas implantar compliance de forma operativa, consulta nuestros servicios de compliance o solicita el informe experto externo.
Identificar riesgos reales por actividad, sector, clientes, terceros y canal comercial.
Matriz de riesgos, plan de acción, responsables y calendario de revisión.
Estándares de conducta y políticas claras con flujos de aprobación aplicables.
Código versionado, políticas firmadas, acuses de recibo y revisiones periódicas.
Detección temprana con protocolo: recepción, investigación, medidas y cierre.
Registro de denuncias, investigaciones, resoluciones y métricas del canal.
Evaluar riesgo, incorporar cláusulas, validar pagos y realizar seguimiento.
Fichas de evaluación, contratos con cláusulas, validaciones y renovaciones.
Formación por roles y revisiones periódicas para medir eficacia y cerrar brechas.
Registros de formación, informes de auditoría, KPIs y plan de remediación.
Indicadores que aumentan la exposición legal y reputacional de la empresa.
Si estás implantando corporate compliance, estos términos aparecen en auditorías, reguladores y en la operativa diaria.
Sistema de políticas, procedimientos y controles para cumplir la ley, prevenir incumplimientos y demostrar diligencia ante terceros.
La empresa puede ser penalmente responsable. Un programa de compliance eficaz puede eximir o atenuar esa responsabilidad.
Matriz que identifica riesgos legales, penales y regulatorios por actividad, sector y operativa, con controles proporcionales.
Mecanismo para que empleados y terceros reporten irregularidades de forma confidencial, con protocolo de gestión e investigación.
Proceso de verificación de proveedores, intermediarios y partners para detectar riesgos de compliance antes de contratar.
Persona que coordina, supervisa y da seguimiento al programa de compliance. Necesita autonomía, recursos y línea de reporte clara.
El liderazgo debe demostrar con hechos su compromiso con el cumplimiento: comunicación, recursos, ejemplo y consecuencias.
Política que prohíbe pagos indebidos, regalos excesivos, facilitación y establece controles de aprobación y registro.
Auditorías internas, detección de brechas, acciones correctivas y actualización ante cambios de negocio o normativa.
El corporate compliance en España tiene su piedra angular en la reforma del Código Penal (LO 1/2015) que introduce la responsabilidad penal de la persona jurídica (art. 31 bis) y la posibilidad de exención o atenuación mediante un programa de cumplimiento eficaz. Este marco se complementa con la Ley 2/2023 de protección del informante, que obliga a disponer de un canal de denuncias, y con normativa sectorial específica.
Desde la reforma de 2015, las empresas pueden ser condenadas por delitos cometidos por sus representantes, administradores o empleados si no existían controles adecuados. Un programa de compliance idóneo y eficaz puede eximir completamente de responsabilidad penal o atenuarla significativamente. La Circular 1/2016 de la Fiscalía General del Estado y la jurisprudencia del Tribunal Supremo establecen los criterios de valoración.
La Ley 2/2023 obliga a las empresas con 50 o más trabajadores (y a determinados sectores sin umbral) a disponer de un sistema interno de información (canal de denuncias) con garantías de confidencialidad, no represalias y gestión documentada de las comunicaciones recibidas.
Más allá de la prevención penal, un programa de compliance maduro mejora la posición de la empresa en licitaciones públicas, procesos de due diligence de inversores, relaciones con bancos y partners, y acredita un gobierno corporativo sólido ante clientes y reguladores.