La clase 3 que reporta por primera vez
"Somos dos socios y una EAF pequeña. Nadie nos explicó qué plantillas prudenciales nos tocan ni cómo calcular el requisito de gastos fijos sin volvernos locos."
El Reglamento (UE) 2019/2033 (IFR) y la Directiva (UE) 2019/2034 (IFD) sustituyeron el traje bancario por un régimen prudencial hecho a la medida de las ESI. Te ayudamos a clasificarte, calcular tus requisitos de capital y liquidez y montar un reporting que no genere requerimientos.
¿Sabes qué clase es tu ESI y cuánto capital te exige?
Dinos qué servicios prestas y tu volumen de actividad y te orientamos sobre clase, requisitos y reporting.
Seis piezas para que el IFR/IFD deje de ser una sopa de siglas y se convierta en un sistema calculado, documentado y defendible.
Calculamos y documentamos tus requisitos: capital inicial según tu figura, requisito ligado a gastos fijos generales y, si eres clase 2, factores K. Con memoria metodológica que resista la revisión del supervisor.
El proceso interno de autoevaluación de capital y liquidez a la escala de tu entidad: útil para gestionar, suficiente para el supervisor y sin burocracia copiada de un banco.
Diseñamos la función, el apetito de riesgo y los límites internos que dan soporte real a tu marco prudencial.
Anticipamos la revisión supervisora: documentación, métricas y respuestas coherentes con tu ICAAP y tu reporting.
El expediente de una ESI nueva ya debe acreditar clase, capital y previsiones financieras: lo cerramos desde el diseño.
Las EAF suelen ser clase 3: capital de 75.000 € y régimen simplificado. Así se planifica desde el primer día.
El mismo régimen pesa distinto según la figura y el momento: estas cuatro situaciones resumen la mayoría de consultas prudenciales que recibimos.
"Somos dos socios y una EAF pequeña. Nadie nos explicó qué plantillas prudenciales nos tocan ni cómo calcular el requisito de gastos fijos sin volvernos locos."
"Cada año tramitamos más órdenes y manejamos más saldos de clientes. Queremos saber cuándo dejaremos de ser pequeños y no interconectados, y qué implicará el salto a clase 2."
"Operamos por cuenta propia y el cálculo de los factores K se ha vuelto un proceso crítico. Necesitamos metodología documentada y control sobre los datos que lo alimentan."
"Formamos parte de un grupo y no teníamos claro cómo casan los requisitos individuales con la situación consolidada. Preferimos fijar criterio antes de que pregunte el supervisor."
El riesgo prudencial de una ESI mediana rara vez es la insolvencia: es el cálculo mal documentado, el umbral no vigilado y el reporting incoherente.
Clasificarse una vez y olvidarse: la condición de clase 3 depende de umbrales de actividad que hay que vigilar en continuo. Crecer sin monitorizarlos convierte un éxito comercial en un incumplimiento prudencial sobrevenido.
Confundir capital inicial con fondos propios permanentes: desembolsar el capital el día de la autorización no basta. Cada día posterior debes cubrir el mayor de tus requisitos, incluido el ligado a los gastos fijos generales.
El reporting artesanal: plantillas rellenadas a mano, sin conciliación con la contabilidad ni revisión de segunda línea. Las incoherencias entre estados son el detonante clásico de los requerimientos de la CNMV.
| Clase | Quién entra | Qué régimen aplica |
|---|---|---|
| Clase 1 | Las ESI de mayor dimensión y perfil sistémico | Se tratan como entidades de crédito: marco prudencial bancario y supervisión reforzada |
| Clase 2 | El régimen general: las ESI que superan los umbrales de las pequeñas y no interconectadas | IFR completo: fondos propios con factores K, liquidez, remuneraciones, gobierno y reporting íntegros |
| Clase 3 | ESI pequeñas y no interconectadas, por debajo de los umbrales — la mayoría de las EAF | Régimen simplificado: el mayor entre capital inicial y requisito de gastos fijos, sin factores K y con obligaciones proporcionales |
Determinamos tu clase con análisis escrito, calculamos capital, gastos fijos y factores K, dimensionamos la liquidez, adaptamos gobierno y remuneraciones a tu tamaño y dejamos el reporting conciliado con tu contabilidad. Todo documentado para resistir un SREP.
El Reglamento (UE) 2019/2033 (IFR) y la Directiva (UE) 2019/2034 (IFD) forman el régimen prudencial específico de las empresas de servicios de inversión: capital, liquidez, remuneraciones, gobierno interno y reporting.
El reglamento se aplica directamente; la directiva llega a España a través del marco de la Ley 6/2023 y el RD 813/2023. Su lógica es la proporcionalidad: exigir según el tamaño y el riesgo real de cada ESI, en lugar de aplicar a todas el arsenal pensado para bancos.
La clase 1 agrupa a las ESI de mayor dimensión y perfil sistémico, que pasan a tratarse como entidades de crédito. La clase 3 reúne a las "pequeñas y no interconectadas" que quedan por debajo de determinados umbrales de actividad y balance; disfrutan del régimen simplificado. Todo lo que queda en medio es clase 2, el régimen general con factores K.
Las EAF suelen ser clase 3, pero la etiqueta no es vitalicia: los umbrales se comprueban en continuo y conviene dejar el análisis por escrito y actualizado.
Con carácter orientativo, bajo el régimen prudencial vigente:
La EAFN queda fuera de este esquema porque no es ESI: su listón es de 50.000 € o un seguro de responsabilidad civil profesional (o combinación). Si estás decidiendo figura, revisa cómo crear una EAF y la autorización de ESI.
El requisito permanente es el mayor de varias magnitudes: el capital mínimo de tu figura, el requisito basado en gastos fijos generales —con carácter general, el equivalente a unos tres meses de esos gastos— y, solo en clase 2, el requisito por factores K.
De ahí la trampa habitual: una entidad con gastos de estructura elevados puede necesitar bastante más que su capital inicial. El cálculo, sus partidas y su actualización anual deben quedar documentados; lo trabajamos en capital regulatorio.
Son las métricas con las que el IFR mide el riesgo real de una ESI de clase 2, agrupadas según a quién puede dañar la actividad: al cliente (activos gestionados o asesorados, saldos y activos custodiados, órdenes tramitadas), al mercado o a la propia empresa (exposiciones de la cartera propia).
Cada servicio activa unos factores u otros, y el resultado se suma para formar el requisito. La clave operativa no es la fórmula sino el dato: procesos que capturen las métricas con calidad y una metodología escrita que explique cada elección.
Mantener un colchón mínimo de activos líquidos, dimensionado por referencia al requisito de gastos fijos, en los términos del propio reglamento. La norma admite modularlo con proporcionalidad según la clase de empresa.
Más allá del mínimo, el supervisor espera que sepas cuánta liquidez necesitas de verdad: composición del colchón, política aprobada y seguimiento periódico. Esa reflexión es justamente la parte de liquidez del ICAAP/ILAAP.
La IFD impone políticas de remuneración y estructuras de gobierno interno proporcionales: las exigencias más intensas —reglas sobre retribución variable, comités especializados— se concentran en las entidades de clase 2, mientras que las de clase 3 soportan un régimen mucho más liviano.
Proporcional no significa inexistente: toda ESI necesita un gobierno coherente con su tamaño, una función de riesgos operativa y una política retributiva que no incentive riesgos excesivos. Lo montamos junto a la función de control y riesgos.
Las ESI remiten periódicamente a la CNMV sus estados prudenciales: fondos propios y requisitos, y el resto de información según su clase. La frecuencia y el detalle son proporcionales, pero la exigencia de calidad es la misma para todos: coherencia con la contabilidad y entre periodos.
Sobre esa información el supervisor construye su revisión —el SREP— y contrasta tu ICAAP. Un reporting industrializado, con conciliaciones y revisión de segunda línea, es la mejor vacuna contra requerimientos.
La secuencia correcta va de la clasificación al reporting, pasando por el cálculo y el gobierno. Saltarse pasos sale caro: cada pieza alimenta a la siguiente.
Determinamos tu clase con análisis escrito de los umbrales, verificamos el capital inicial de tu figura y calculamos el requisito permanente: gastos fijos generales y, si procede, factores K. Con memoria metodológica firmable.
Política de liquidez, apetito de riesgo, gobierno y remuneraciones ajustados a tu clase, e ICAAP proporcional con escenarios propios. El objetivo: que el marco sirva para dirigir la entidad, no solo para enseñarlo.
Plantillas conciliadas con contabilidad, calendario de remisiones, revisión de segunda línea y vigilancia continua de umbrales. Cuando llegue el SREP, las respuestas ya estarán escritas.
¿Necesitas el cálculo hecho y defendido? Empieza por capital regulatorio y completa el ciclo con el ICAAP/ILAAP y la preparación del SREP.
Los 10 controles de conducta que la CNMV espera ver funcionando en una EAF o ESI, con la evidencia típica de cada uno. Ideal como autodiagnóstico trimestral con tu equipo.
Sin spam. Tu email solo se usa para enviarte este checklist y, ocasionalmente, novedades regulatorias relevantes.
El checklist se está descargando ahora mismo. Si no se inicia automáticamente, haz clic aquí.
¿Después de leerlo necesitas ayuda implantando alguno de los pasos? Escríbenos directamente:
Con estos nueve términos puedes seguir cualquier conversación prudencial: con tu auditor, con tu consultor de reporting y, sobre todo, con la CNMV.
El reglamento de requisitos prudenciales de las ESI: fondos propios, factores K, liquidez y reporting. De aplicación directa.
La directiva gemela: supervisión, gobierno interno, remuneraciones y facultades del supervisor. Llega vía transposición.
ESI por debajo de los umbrales de actividad y balance: régimen simplificado sin factores K y obligaciones proporcionales.
Indicadores de la actividad —activos gestionados, órdenes, custodia, exposición propia— que cuantifican el requisito de la clase 2.
Requisito de fondos propios ligado a los gastos fijos generales: en términos generales, el equivalente a unos tres meses.
75.000 € para EAF y gestoras de carteras, 150.000 € para agencias de valores, 750.000 € para sociedades de valores.
El requisito vivo: el mayor entre capital inicial, gastos fijos y, en clase 2, factores K. Se vigila en continuo, no una vez al año.
Proceso interno de autoevaluación de la suficiencia de capital y liquidez con escenarios del negocio real, proporcional al tamaño.
Proceso de revisión y evaluación supervisora: contrasta tu perfil de riesgo, tu ICAAP y tu reporting, y puede exigir refuerzos.
Análisis escrito y actualizado de la clase de la entidad, con vigilancia continua de las métricas que la determinan.
Memoria de clasificación, cuadro de umbrales con seguimiento periódico y alertas definidas.
Requisito permanente bien calculado (capital inicial, gastos fijos, factores K en clase 2) y cubierto con holgura gestionada.
Metodología de cálculo, conciliación con cuentas auditadas y plan de capital a futuro.
Colchón de activos líquidos conforme al IFR, con composición definida y seguimiento efectivo.
Política de liquidez aprobada, inventario del colchón y controles periódicos documentados.
Estructura de gobierno y política retributiva proporcionales a la clase, sin incentivos a riesgos excesivos.
Política retributiva aprobada, actas del órgano de administración y descripción de funciones de control.
Estados remitidos en plazo, coherentes con la contabilidad y estables entre periodos, con control de calidad previo.
Calendario de remisiones, conciliaciones contables y evidencia de revisión de segunda línea.
Cada una de estas frases la hemos oído en entidades reales poco antes de un requerimiento. Si te suenan, toca revisar.
El IFR/IFD pesa de forma muy diferente sobre una EAF de dos socios y sobre una sociedad de valores con cartera propia. Estas páginas te ayudan a situar tu figura —o la que planeas constituir— dentro del mapa prudencial.
La puerta de entrada más ligera al asesoramiento: 75.000 € de capital y, normalmente, régimen simplificado de clase 3.
Con 150.000 € de capital y servicios sobre órdenes, la vigilancia de umbrales y saldos de clientes se vuelve central.
750.000 € de capital y cuenta propia: el perfil que concentra factores K, requisitos de mercado y reporting completo.
Cuando la dimensión convierte a la ESI en clase 1, el tratamiento pasa a ser el de una entidad de crédito.
Para el cálculo y su defensa, arranca por capital regulatorio; para el proceso interno, el ICAAP/ILAAP; y para el diálogo con el supervisor, la preparación del SREP. Si tu entidad aún no existe, empieza por la autorización de ESI.
Hasta la llegada del Reglamento (UE) 2019/2033 (IFR) y la Directiva (UE) 2019/2034 (IFD), las empresas de servicios de inversión vestían un traje prudencial cortado para bancos. El paquete IFR/IFD les dio un régimen propio construido sobre una idea simple: el riesgo de una ESI no está en su balance sino en su actividad —los activos que gestiona o asesora, las órdenes que tramita, lo que custodia—, y las exigencias deben crecer con ese riesgo. En España, el marco se integra con la Ley 6/2023 y el RD 813/2023, bajo supervisión de la CNMV.
El sistema descansa en una clasificación de tres niveles. La clase 1 —las ESI de mayor dimensión y relevancia sistémica— sale del régimen y pasa a tratarse como entidad de crédito. La clase 2 es el régimen general del IFR, con requisitos por factores K y el paquete completo de liquidez, gobierno, remuneraciones y reporting. Y la clase 3, la de las empresas "pequeñas y no interconectadas" que quedan por debajo de determinados umbrales de actividad y balance, disfruta de un régimen simplificado. La mayoría de las EAF —y muchas gestoras de carteras y agencias pequeñas— viven aquí, pero la pertenencia se verifica en continuo: crecer puede sacarte de la clase 3 sin previo aviso si nadie vigila las métricas.
El punto de partida es el capital inicial por figura: 75.000 € para EAF y sociedades gestoras de carteras, 150.000 € para agencias de valores y 750.000 € para sociedades de valores (la EAFN, que no es ESI, mantiene su esquema propio de 50.000 € o seguro de responsabilidad civil). Sobre esa base, la entidad debe cubrir de forma permanente el mayor de sus requisitos: el propio capital mínimo, el requisito basado en gastos fijos generales —en términos generales, el equivalente a unos tres meses de esos gastos— y, para la clase 2, el requisito por factores K. La consecuencia práctica: una estructura de costes pesada eleva el capital exigido, y el cálculo debe estar documentado y conciliado con las cuentas. Lo desarrollamos en capital regulatorio.
Los factores K traducen la actividad de la clase 2 en capital: métricas de riesgo frente al cliente (activos gestionados o asesorados, saldos y valores custodiados, órdenes tramitadas), frente al mercado y frente a la propia empresa. Su dificultad real no es aritmética sino de datos: procesos que capturen las métricas con calidad y una metodología escrita. En liquidez, el IFR exige mantener un colchón mínimo de activos líquidos referenciado al requisito de gastos fijos. Y en remuneraciones y gobierno interno, la IFD aplica proporcionalidad: las obligaciones más intensas recaen sobre la clase 2, mientras la clase 3 soporta un régimen aligerado que, aun así, exige una función de riesgos operativa y una retribución que no premie el riesgo excesivo.
El ciclo se cierra con el reporting prudencial periódico a la CNMV —proporcional en frecuencia y detalle, inflexible en calidad— y con el proceso interno de autoevaluación de capital y liquidez (ICAAP/ILAAP), que el supervisor contrasta en su revisión (SREP). Nuestra experiencia con ESI de todos los tamaños apunta siempre al mismo patrón: las entidades que documentan clasificación, cálculos y conciliaciones atraviesan la supervisión sin fricción; las que improvisan cada remisión acumulan requerimientos. Si estás constituyendo la entidad, deja el marco prudencial resuelto ya en el expediente: te lo contamos en autorización de ESI y en cómo crear una EAF.