Salvaguarda de activos de clientes: el sistema que te pide el supervisor

Si tu entidad tiene instrumentos financieros o fondos de clientes, la salvaguarda no es un trámite: es un sistema completo de segregación, registros, subcustodios vigilados y conciliaciones, rematado por el informe del auditor externo. Te ayudamos a montarlo y a probarlo con evidencias.

¿Custodias activos de clientes? Revisamos tu sistema

Cuéntanos cómo tienes montada la custodia (propia, subcustodios, ómnibus) y te devolvemos un diagnóstico de brechas accionable.

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Cuatro entidades, cuatro problemas de salvaguarda

La custodia se estropea de formas distintas según el modelo. Estos son los escenarios que más revisamos en ESI, bancos y plataformas.

Sociedad de valores

La SV con custodia propia y cadena internacional

"Custodiamos directamente y usamos subcustodios en tres jurisdicciones. Nuestro reto es probar que vigilamos toda la cadena: due diligence de cada eslabón, revisión periódica y conciliaciones que cuadren de punta a punta."

Agencia de valores

La AV que deposita todo en un tercero

"No custodiamos nosotros: los valores están en un banco depositario. Creíamos que eso nos descargaba, hasta que entendimos que la selección y la revisión periódica del subcustodio son obligación nuestra, con papeles que lo demuestren."

Plataforma digital

El bróker online que opera en ómnibus

"Toda la operativa de clientes cuelga de cuentas ómnibus en un custodio extranjero. Funciona y es eficiente, pero tuvimos que reforzar registros internos y conciliaciones: si mi registro no dice qué es de cada cliente, nadie lo dice."

EAF

La EAF que no custodia (y así debe seguir)

"Como EAF no tenemos fondos ni valores de clientes: asesoramos y punto. Nuestra disciplina es no tocar jamás el dinero —ni un traspaso puntual como favor—, porque cruzar esa línea nos sacaría de nuestra licencia."

Los tres pilares de la salvaguarda (y cómo se caen)

Casi todos los incidentes con activos de clientes se explican por el fallo de alguno de estos tres pilares. El supervisor lo sabe y revisa exactamente ahí.

Segregación patrimonial: los instrumentos y fondos de clientes deben estar separados de los de la entidad, de forma que una insolvencia propia no los arrastre. La segregación se demuestra con estructura de cuentas y registros, no con declaraciones de intenciones.

Cuentas ómnibus bajo control: agrupar posiciones de clientes en cuentas globales es operativa admitida y habitual, pero desplaza todo el peso a tus registros internos: si tu detalle por cliente falla o no concilia, la ómnibus se convierte en una caja opaca con dinero ajeno.

Terceros vigilados: depositar en subcustodios exige competencia y diligencia al elegirlos —solvencia, régimen jurídico aplicable, protección en su jurisdicción— y revisión periódica documentada. La responsabilidad frente a tu cliente no se subcontrata.

Tres obligaciones nucleares de salvaguarda: qué se espera y con qué evidencia se demuestra
Obligación Qué se espera Evidencia típica
Segregar activos de clientes Separación efectiva entre patrimonio propio y de clientes, identificable en todo momento y resistente a una insolvencia de la entidad Estructura de cuentas documentada, registros internos por cliente y designación clara de cuentas de clientes frente a cuentas propias
Vigilar la cadena de subcustodia Selección diligente de cada tercero y revisión periódica de su solvencia, régimen jurídico y calidad de servicio Expedientes de due diligence, contratos de subcustodia, calendario de revisiones y actas con conclusiones y medidas
Conciliar con frecuencia adecuada Cuadre periódico entre registros internos y posiciones en custodios, con investigación y resolución de diferencias Conciliaciones archivadas, registro de descuadres con su análisis, plazos de resolución y escalado de incidencias

Pon la salvaguarda a prueba antes que el supervisor

Revisamos tu sistema completo —segregación, ómnibus, subcustodios, conciliaciones, consentimientos de uso— contra lo que la CNMV espera ver, te entregamos el mapa de brechas y lo cerramos contigo: políticas, contratos, controles y el soporte para el informe del auditor externo.

Salvaguarda de activos: preguntas que nos hacen las entidades

¿Qué es exactamente la salvaguarda de activos de clientes?

Es el conjunto de obligaciones que protege los instrumentos financieros y los fondos que una entidad (ESI o banco en su actividad de valores) tiene por cuenta de sus clientes: mantenerlos separados del patrimonio propio, registrarlos de forma que cada posición sea atribuible a su titular, vigilar a los terceros donde se depositan y no utilizarlos en beneficio propio sin consentimiento.

Su objetivo último es simple: que si la entidad quiebra, los activos de los clientes estén identificados, separados y recuperables.

¿Qué es una cuenta ómnibus y qué riesgos tiene?

Es una cuenta global en un custodio donde se agrupan posiciones de varios clientes bajo el nombre de la entidad. Es una operativa habitual y admitida —especialmente en custodia internacional—, pero concentra tres riesgos:

  • Atribución: el custodio ve un saldo global; quién es dueño de qué solo consta en tus registros internos.
  • Errores en cadena: un descuadre no detectado contamina a todos los clientes de la cuenta.
  • Jurisdicción: la protección efectiva depende del régimen aplicable al custodio extranjero.

Por eso la ómnibus exige registros impecables, conciliaciones robustas e información adecuada al cliente sobre esta forma de custodia.

¿Puedo depositar los activos de mis clientes en un tercero?

Sí, y es lo habitual: pocas entidades custodian físicamente toda la cadena. Lo que no puedes hacer es desentenderte. Al elegir subcustodio debes actuar con competencia y diligencia: valorar su solvencia, su régimen jurídico y supervisión, la protección de los activos en su jurisdicción y su capacidad operativa.

Y después, revisión periódica documentada: la due diligence no es una foto de la contratación, es una película. Aplica la misma lógica que desarrollamos en externalización de funciones críticas: el tercero ejecuta, tú respondes.

¿La entidad puede usar los valores de los clientes en beneficio propio?

No sin permiso: el uso de instrumentos financieros de clientes —por ejemplo, para operaciones de financiación de valores— exige el consentimiento expreso previo del cliente, acreditable, y en las condiciones que marca la normativa.

El estándar de evidencia es alto: consentimiento específico y documentado, no una cláusula perdida en la página cuarenta de un contrato marco. Usar activos de clientes sin ese consentimiento es de las infracciones que más duelen ante el supervisor, porque toca la línea de flotación de la confianza en el sistema.

¿Con qué frecuencia hay que conciliar?

La normativa exige conciliar con la frecuencia adecuada al volumen y naturaleza de la operativa: no es lo mismo un negocio institucional con pocos movimientos que un bróker minorista con miles de órdenes diarias. En la práctica, cuanto más intensa la operativa, más frecuente el cuadre.

Lo que el supervisor espera ver, en todo caso: conciliaciones sistemáticas entre registros internos y custodios, investigación de cada diferencia, plazos de resolución y escalado de lo que no cuadra. Un descuadre antiguo sin explicar es una bandera roja inmediata.

¿Qué es el informe del auditor externo sobre protección de activos?

Es un informe específico del auditor externo que evalúa la adecuación de las medidas de la entidad para proteger los activos de clientes, en los términos de la normativa aplicable. No sustituye a tus controles: los examina desde fuera.

Nuestro consejo es tratarlo como un aliado de calendario: si preparas la salvaguarda pensando en qué tendrá que verificar el auditor —segregación, registros, conciliaciones, consentimientos—, llegas a la revisión con el trabajo hecho y sin hallazgos incómodos que explicar después a la CNMV.

¿Las EAF custodian activos de clientes?

No. La EAF asesora: no tiene fondos ni valores de clientes, y esa es precisamente una de las razones de que su estructura y su régimen sean más ligeros que los de una sociedad de valores o una agencia de valores.

La consecuencia práctica para una EAF es de disciplina: nunca recibir dinero o valores del cliente, ni siquiera de forma instrumental o "por comodidad". Si tu modelo necesita tocar activos de clientes, no necesitas mejores procedimientos: necesitas otra licencia.

¿Qué papel juega el FOGAIN en todo esto?

El FOGAIN es la última red: cubre a los inversores hasta 100.000 € por inversor en los supuestos legales, típicamente ligados a la insolvencia de la entidad cuando los activos no pueden restituirse.

Pero conviene no confundir capas: la salvaguarda bien hecha es la protección primaria —los activos están separados y se devuelven—, y el FOGAIN es el paracaídas para cuando todo lo demás ha fallado. Un sistema de custodia sólido aspira a que la cobertura del fondo nunca tenga que activarse.

Cómo montar (o sanear) tu sistema de salvaguarda

El mismo método que aplicamos en entidades nuevas y en revisiones de entidades en marcha: primero entender los flujos, luego blindar la estructura, después probar que funciona.

Fase 1

Mapa de activos y flujos

Trazamos dónde están los instrumentos y fondos de clientes en cada momento: cuentas, custodios, subcustodios y jurisdicciones. Sin este mapa, cualquier política de salvaguarda es literatura.

Fase 2

Estructura y contratos

Diseñamos la segregación (cuentas propias frente a cuentas de clientes, individuales u ómnibus), negociamos contratos de subcustodia con las protecciones correctas y documentamos la due diligence de cada tercero.

Fase 3

Controles y prueba

Implantamos conciliaciones con su circuito de descuadres, el control de consentimientos de uso y el reporting a órganos de gobierno, y preparamos a la entidad para el informe del auditor externo.

Checklist de salvaguarda en 10 pasos

  1. Inventario de activos de clientes: identifica qué instrumentos y fondos de clientes tiene la entidad, en qué cuentas y en qué entidades están depositados.
  2. Mapa de la cadena de custodia: documenta cada eslabón hasta el depositario final, incluidas jurisdicciones y regímenes jurídicos aplicables.
  3. Estructura de segregación: separa con claridad cuentas propias y de clientes, y define cuándo usas cuentas individuales y cuándo ómnibus.
  4. Registros internos: asegura que tu detalle por cliente permite atribuir cada posición en todo momento, también dentro de las ómnibus.
  5. Due diligence de subcustodios: evalúa solvencia, supervisión, protección de activos y capacidad operativa de cada tercero antes de depositar.
  6. Revisión periódica de terceros: calendariza la re-evaluación de cada subcustodio y documenta conclusiones y medidas en actas.
  7. Conciliaciones: cuadra registros internos contra custodios con la frecuencia adecuada a tu operativa, con circuito de descuadres y escalado.
  8. Uso de activos de clientes: prohíbe por defecto el uso en beneficio propio y, donde proceda, recaba consentimientos expresos acreditables.
  9. Informe del auditor externo: prepara la evidencia que el auditor verificará sobre protección de activos y cierra hallazgos antes de que escalen.
  10. Gobierno y reporting: lleva la salvaguarda a los órganos de gobierno: indicadores, incidencias y decisiones documentadas en actas.

Si estás constituyendo la entidad, integra la salvaguarda en el expediente desde el inicio con nuestra autorización de ESI. Si ya operas, la revisamos dentro del control de riesgos ante la CNMV.

Diccionario operativo

El vocabulario de la custodia, sin jerga hueca

Nueve términos que aparecen en cada revisión de salvaguarda. Si tu equipo de operaciones y tu compliance no los usan igual, ahí tienes la primera brecha.

SalvaguardaConcepto

Protección de activos de clientes

Sistema de segregación, registro, vigilancia de terceros y límites de uso que protege instrumentos y fondos de clientes.

Se demuestra con evidencias, no con manuales.
SegregaciónPilar

Lo tuyo y lo del cliente, separado

Separación patrimonial y contable entre activos propios y de clientes, resistente a una insolvencia de la entidad.

La estructura de cuentas es su prueba reina.
Cuenta ómnibusOperativa

La cuenta global de clientes

Cuenta en un custodio que agrupa posiciones de varios clientes. Admitida, pero exige registros internos y conciliación impecables.

El custodio ve el total; tú debes ver a cada cliente.
SubcustodioTerceros

El eslabón siguiente de la cadena

Entidad donde se depositan activos de clientes. Su selección exige due diligence y su permanencia, revisión periódica.

Delegas el depósito, no la responsabilidad.
Due diligenceSelección

El examen previo al depósito

Evaluación de solvencia, supervisión, régimen jurídico y protección de activos del tercero antes de confiarle posiciones.

Documentada o no existió.
ConciliaciónControl

El cuadre que detecta problemas

Comparación periódica entre registros internos y posiciones en custodios, con investigación de cada diferencia.

Un descuadre viejo sin explicar es bandera roja.
Consentimiento expresoLímite

La llave para usar activos ajenos

Sin consentimiento expreso y acreditable del cliente, la entidad no puede utilizar sus instrumentos en beneficio propio.

Una cláusula genérica enterrada no es consentimiento.
Informe del auditorVerificación

La mirada externa anual

Informe del auditor externo sobre la adecuación de las medidas de protección de activos de clientes de la entidad.

Prepara la evidencia antes de que la pidan.
FOGAINRed final

El paracaídas del inversor

Fondo de garantía que cubre hasta 100.000 € por inversor en los supuestos legales, cuando la restitución falla.

Protección primaria: la salvaguarda; el fondo es el último recurso.
Playbook de salvaguarda

Los cinco controles que revisará cualquier inspección

Control de salvaguarda
Qué se espera
Evidencia típica

Registros internos por cliente

Atribución de cada posición a su titular en todo momento, incluidas las posiciones agrupadas en cuentas ómnibus.

Detalle por cliente extraíble a fecha, arquitectura de sistemas documentada y pruebas de trazabilidad por muestreo.

Gestión de cuentas ómnibus

Uso justificado de la operativa global, con información al cliente y controles reforzados de registro y conciliación.

Política de estructura de cuentas, cláusulas informativas al cliente y conciliaciones específicas de cada ómnibus.

Uso de activos de clientes

Prohibición efectiva por defecto y, en su caso, consentimientos expresos previos, específicos y acreditables.

Política de uso de activos, repositorio de consentimientos firmados y control que bloquea operaciones sin permiso.

Informe del auditor externo

Verificación externa periódica de las medidas de protección de activos, con hallazgos gestionados hasta su cierre.

Informes de ejercicios anteriores, plan de remediación de hallazgos y actas de seguimiento del cierre.

Gobernanza de la salvaguarda

Función responsable identificada, indicadores periódicos y conocimiento efectivo del consejo sobre incidencias.

Designación de responsables, cuadro de mando de custodia, actas de comités y escalados documentados.

Señales de que tu custodia haría sufrir una inspección

Ninguna de estas situaciones se arregla la semana antes de la visita del supervisor. Detéctalas ahora y conviértelas en plan de trabajo.

  • Nadie sabe dibujar de memoria la cadena completa de custodia hasta el depositario final, jurisdicción por jurisdicción.
  • La due diligence de tus subcustodios es la del año en que los contrataste, sin revisiones posteriores documentadas.
  • Hay descuadres recurrentes en las conciliaciones que se "regularizan" sin investigar la causa raíz.
  • El uso de valores de clientes se apoya en una cláusula genérica del contrato marco, no en consentimientos expresos.
  • Los hallazgos del último informe del auditor sobre protección de activos siguen abiertos sin plan ni fecha.

Reserva una llamada

Cuéntanos qué entidad eres y cómo custodias hoy los activos de tus clientes, y te decimos dónde están tus brechas de salvaguarda y cómo cerrarlas.

Salvaguarda de instrumentos financieros y fondos de clientes: obligaciones y práctica supervisora

Cuando una empresa de servicios de inversión o un banco presta servicios de valores con activos de clientes por medio, asume un bloque de obligaciones que el marco MiFID II sitúa entre los más sensibles de todo el sistema: la salvaguarda de instrumentos financieros y fondos de clientes. La lógica es de protección concursal y de confianza: los activos del cliente deben estar segregados, registrados a su nombre en los libros de la entidad, depositados en terceros vigilados y libres de uso no consentido, de forma que una crisis de la entidad no se convierta en una pérdida del cliente. Aquí explicamos cada pieza y, sobre todo, cómo se evidencia.

Segregación patrimonial y registros: la base de todo

La primera obligación es estructural: separar los activos de clientes de los propios, con una estructura de cuentas que identifique qué es de quién y unos registros internos capaces de atribuir cada posición a su titular en cualquier momento. Esta exigencia se vuelve crítica en las cuentas ómnibus, donde el custodio solo ve un saldo global a nombre de la entidad: toda la atribución vive en tus libros. La operativa ómnibus es admitida y eficiente, pero su contrapartida son registros impecables, información adecuada al cliente y conciliaciones reforzadas. Es una de las áreas que documentamos al preparar la autorización de una ESI con custodia en su programa.

Depósito en terceros: due diligence y revisión del subcustodio

Depositar activos de clientes en subcustodios —a menudo en cadenas internacionales— no traslada la responsabilidad: la entidad debe seleccionarlos con competencia y diligencia (solvencia, supervisión, régimen jurídico y protección de los activos en su jurisdicción) y someterlos a revisión periódica documentada. A ello se suman las conciliaciones entre registros propios y posiciones en custodios, con la frecuencia adecuada a la operativa y un circuito serio de investigación de descuadres. La sociedad de valores con custodia propia y la agencia de valores que deposita en terceros comparten aquí el mismo estándar: vigilancia demostrable de toda la cadena.

Uso de activos, auditor externo y red de garantía

Dos límites cierran el sistema. Primero, la entidad no puede usar instrumentos de clientes en beneficio propio sin consentimiento expreso, previo y acreditable, en las condiciones de la normativa: el consentimiento genérico escondido en un contrato marco no supera el estándar. Segundo, el sistema se verifica desde fuera mediante el informe del auditor externo sobre protección de activos, cuyos hallazgos conviene cerrar con plan y fecha antes de que los herede una inspección. Y como última capa, el FOGAIN cubre hasta 100.000 € por inversor en los supuestos legales: el paracaídas que una salvaguarda bien construida aspira a no necesitar nunca.

Y una aclaración importante: las EAF no custodian

Este bloque de obligaciones no alcanza a las empresas de asesoramiento financiero: la EAF no tiene fondos ni valores de clientes; se limita a recomendar, y esa ausencia de custodia explica su estructura más ligera. La regla operativa para una EAF es de higiene absoluta: no aceptar jamás efectivo o instrumentos del cliente, ni siquiera de paso. Si tu modelo de negocio necesita tocar activos de clientes, la respuesta no es forzar la licencia, sino escalarla —agencia o sociedad de valores— con el sistema de salvaguarda diseñado desde el expediente. Integramos ese diseño en el marco de control de riesgos ante la CNMV de cada entidad que acompañamos.

MiFID II Segregación patrimonial Cuentas ómnibus Subcustodios Conciliaciones Auditor externo FOGAIN