Robo-advisors: qué licencia necesita la gestión automatizada

En España no existe una licencia de robo-advisor: la autorización depende del servicio que preste tu plataforma —asesoramiento o gestión discrecional—. Te ayudamos a elegir figura, a diseñar el test online y a gobernar el algoritmo con evidencias.

¿Vas a lanzar un robo-advisor? Encaje regulatorio gratuito

Descríbenos el flujo de tu producto —del onboarding a la cartera— y te decimos qué servicio MiFID es y qué licencia exige.

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Quién está montando (o comprando) un robo-advisor

Cuatro proyectos tipo que pasan por el despacho: algoritmos parecidos, encajes regulatorios muy distintos.

Fintech

La startup que lanza producto propio

"Tenemos el motor de carteras y la app lista. Lo que no tenemos claro es si somos asesoramiento o gestión, y de eso depende todo: figura, capital y plazos."

Gestora

La casa tradicional que se digitaliza

"Queremos un canal automatizado para patrimonios pequeños sin canibalizar la banca privada. La duda es si nuestra licencia actual cubre el nuevo flujo digital."

B2B

El proveedor tecnológico white label

"Vendemos el software a entidades reguladas. Necesitamos delimitar por contrato quién presta el servicio y quién responde del algoritmo ante el supervisor."

EAF

El asesor que automatiza su propuesta

"Mi EAF asesora a mano a doscientos clientes. Si automatizo el perfilado y las propuestas, ¿sigo dentro de mi programa de actividades o tengo que modificarlo?"

Los tres fallos que hunden un robo-advisor

Los proyectos de inversión automatizada no suelen caer por el algoritmo: caen por el encaje, por el test y por la gobernanza.

Lanzar como «tecnología» sin licencia: si la app sugiere carteras concretas a cada usuario, presta asesoramiento en materia de inversión. La reserva de actividad no distingue entre humanos y algoritmos: operar sin autorización es infracción muy grave.

Un test de idoneidad decorativo: cuestionarios que se completan en un minuto, aceptan respuestas contradictorias sin reaccionar y nunca se actualizan no sostienen recomendaciones válidas: son la primera evidencia en tu contra.

Un algoritmo sin dueño: nadie documenta las reglas que asignan carteras, los cambios de versión ni quién vigila los resultados. Ante la CNMV, responder «lo decide el sistema» equivale a no tener respuesta.

Modelo de negocio, servicio MiFID y licencia necesaria para operar en España
Modelo de negocio Servicio MiFID Licencia necesaria
La plataforma recomienda carteras o productos concretos a cada usuario Asesoramiento en materia de inversión (recomendación personalizada) EAF u otra ESI habilitada; también EAFN si el proyecto se limita a España.
El sistema invierte y rebalancea por el cliente con mandato previo Gestión discrecional e individualizada de carteras SGC, SGIIC o AV/SV habilitadas para gestionar carteras; el contrato de mandato es la pieza clave.
La web ofrece contenidos, simuladores y datos sin recomendar instrumentos concretos Sin servicio de inversión reservado, con carácter general Sin licencia, pero vigilando la frontera: la personalización convierte la herramienta en asesoramiento.

¿Encajamos tu robo-advisor?

Recorremos tu flujo de producto pantalla a pantalla, determinamos el servicio MiFID que prestas, tramitamos la licencia adecuada y dejamos el test online y la gobernanza del algoritmo listos para resistir una revisión de la CNMV.

Robo-advisors: dudas habituales

¿Existe una licencia específica de robo-advisor en España?

No. Ni la Ley 6/2023 ni MiFID II crean una figura para la inversión automatizada: el marco es tecnológicamente neutro. Lo que se autoriza no es el canal, sino el servicio de inversión que prestas a través de él.

Por eso la primera pregunta de cualquier proyecto no es «¿qué licencia piden los robo-advisors?», sino «¿qué hace exactamente mi plataforma con cada usuario?». De la respuesta —recomendar, gestionar o solo informar— sale la figura, el capital y el expediente.

¿Qué licencia necesito si mi plataforma recomienda carteras?

Recomendar a cada usuario una cartera o unos productos concretos en función de su perfil es asesoramiento en materia de inversión: una recomendación personalizada sobre instrumentos financieros. Necesitas ser EAF u otra ESI habilitada para ese servicio.

Como referencia de capital: la EAF exige 75.000 € y la EAFN —válida solo para operar en España, sin pasaporte europeo— 50.000 € o un seguro de responsabilidad civil profesional. Tenemos la ruta completa en cómo crear una EAF.

¿Y si además el sistema ejecuta y rebalancea automáticamente?

Si el cliente firma un mandato y el sistema decide e implementa las inversiones por él, el servicio es gestión discrecional e individualizada de carteras. Eso excede lo que puede hacer una EAF: hablamos de SGC, SGIIC o agencias y sociedades de valores habilitadas para gestionar.

Además, en gestión discrecional los incentivos de terceros están prohibidos y deben devolverse al cliente. El contrato de mandato y sus límites son la pieza central del modelo: lo desarrollamos en gestión discrecional de carteras.

¿Es válido un test de idoneidad completamente online?

Sí. El art. 25 de MiFID II no exige papel ni presencialidad: exige evaluar conocimientos y experiencia, situación financiera y objetivos antes de recomendar o gestionar. Un test digital es válido si su diseño resiste escrutinio:

  • Coherencia: controles que detectan respuestas contradictorias y obligan a resolverlas.
  • Trazabilidad: registro de qué respondió el cliente, qué perfil resultó y qué se le recomendó.
  • Actualización: revisión periódica del perfil, no un cuestionario congelado desde el alta.

Las directrices de ESMA sobre idoneidad, actualizadas en 2023, añaden las preferencias de sostenibilidad a la evaluación. Más en test de idoneidad.

¿Qué significa «gobernar el algoritmo»?

Que el motor tenga dueño y papeles: reglas de asignación documentadas y comprensibles, gestión de versiones con fechas, pruebas antes de cada cambio, monitorización de resultados y supervisión humana con autoridad real para corregir o detener el sistema.

La entidad responde de cada recomendación o decisión de inversión que genere el motor, lo haya construido dentro o se lo haya comprado a un tercero. Si el sistema incorpora IA, el análisis se completa con el AI Act y el criterio de ESMA: lo tratamos en IA en el asesoramiento financiero.

¿Puedo operar sin licencia si mi web «solo informa»?

Con carácter general, los contenidos educativos, los datos de mercado y los simuladores genéricos no son servicios de inversión reservados. La frontera se cruza cuando la herramienta pasa de informar a recomendar: cuando el resultado se presenta como idóneo para ese usuario concreto en función de sus circunstancias.

Un «te sugerimos esta cartera» tras un cuestionario personal ya está al otro lado de la línea. Analizamos los matices en ¿se puede asesorar sin licencia?

¿Cómo funciona el modelo B2B o white label?

El proveedor tecnológico vende el software; la entidad regulada presta el servicio bajo su marca y su licencia, y responde de él ante clientes y supervisor. Esa frontera debe quedar nítida en el contrato: quién valida los cambios del motor, qué información recibe la entidad, qué puede auditar y cómo se sale del acuerdo.

Para la entidad, el software es una función externalizada que debe controlar de forma efectiva; para el proveedor, un contrato bien delimitado es la diferencia entre vender tecnología y prestar sin querer un servicio reservado. Revisa el marco en externalización de funciones críticas.

¿Qué información y advertencias debe dar el onboarding digital?

El canal digital no rebaja las obligaciones de información: naturaleza del servicio explicada en lenguaje claro, costes ex ante antes de contratar, advertencias visibles —no enterradas en un desplegable— y coherencia entre lo que promete el marketing y lo que dice el contrato.

El diseño de pantallas es parte del cumplimiento: un onboarding que presume rentabilidades y esconde costes es un problema regulatorio, no solo de UX. Apóyate en información de costes y gastos y en publicidad de productos financieros.

Del algoritmo a la licencia: la ruta del robo-advisor

Tres etapas para pasar de producto digital a entidad autorizada sin tener que rehacer nada por el camino.

Etapa 1

Califica el servicio

Recorremos el flujo real del usuario y calificamos jurídicamente cada paso: dónde hay recomendación personalizada, dónde mandato de gestión y dónde simple información. De esa foto salen la figura y el capital.

Etapa 2

Construye el expediente digital

Programa de actividades que explique el motor, test de idoneidad con lógica defendible, políticas MiFID II adaptadas al canal y gobernanza del algoritmo por escrito: lo que la CNMV querrá entender antes de autorizar.

Etapa 3

Opera con evidencias

Monitorización de resultados, revisión periódica del test y del motor, registro de versiones e incidencias y reporting puntual: la plataforma se supervisa como cualquier entidad, solo que deja más rastro digital.

Checklist del robo-advisor en 10 pasos

  1. Mapa del flujo de usuario: documenta pantalla a pantalla qué ve, qué responde y qué recibe el cliente desde el registro hasta la inversión.
  2. Calificación del servicio: determina si el flujo constituye asesoramiento, gestión discrecional o mera información: es la decisión que ordena todo lo demás.
  3. Elección de figura: EAF o EAFN para asesorar; SGC, SGIIC o AV/SV habilitadas para gestionar con mandato. Decide con el plan de negocio, no solo con el capital.
  4. Diseño del test de idoneidad: preguntas coherentes, controles frente a respuestas contradictorias, trazabilidad completa y actualización periódica del perfil.
  5. Reglas de asignación: documenta cómo el perfil se traduce en cartera: criterios, umbrales y casos límite, con versiones fechadas.
  6. Supervisión humana: designa responsables con autoridad real para revisar resultados, frenar el motor y corregir asignaciones.
  7. Onboarding y advertencias: lenguaje claro, naturaleza del servicio explicada, costes ex ante y avisos visibles antes de contratar.
  8. Contratos y externalización: delimita por escrito la relación con proveedores tecnológicos: el servicio y la responsabilidad no se delegan.
  9. Resiliencia operativa: aplica DORA: registro de proveedores TIC, cláusulas contractuales obligatorias y gestión de incidentes.
  10. Revisión periódica: programa auditorías del test, del motor y de los resultados, y actualiza el programa de actividades cuando el producto evolucione.

Si tu motor recomienda, empieza por crear una EAF; si gestiona con mandato, revisa la gestión discrecional de carteras.

Diccionario operativo

Conceptos clave del robo-advisor

El vocabulario que usará el supervisor al revisar tu plataforma. Conviene que tu documentación hable el mismo idioma —y que cada término tenga su evidencia detrás.

Robo-advisorModelo

Inversión automatizada

Plataforma que perfila al cliente y le propone o gestiona carteras mediante algoritmos. No es una figura legal: es un canal que presta servicios regulados.

La licencia depende del servicio, no de la tecnología.
Recomendación personalizadaServicio

El disparador del asesoramiento

Presentar un instrumento como idóneo para un usuario concreto basándose en sus circunstancias. Si tu app lo hace, presta asesoramiento en materia de inversión.

Actividad reservada: exige EAF u otra ESI.
Mandato de gestiónServicio

El cliente delega, el sistema decide

Contrato por el que el cliente autoriza a la entidad a invertir por él. Convierte el servicio en gestión discrecional de carteras.

Figuras habilitadas: SGC, SGIIC, AV/SV.
Test de idoneidadMiFID II

El filtro previo obligatorio

Evaluación de conocimientos, situación financiera y objetivos antes de recomendar o gestionar. Online es válido si su diseño resiste escrutinio.

Base: art. 25 de MiFID II.
TrazabilidadEvidencia

Poder reconstruir cada decisión

Registro de qué respondió el cliente, qué perfil resultó y qué recomendación generó el motor, con fechas y versiones.

Sin trazabilidad no hay defensa posible.
Coherencia del testDiseño

Controles frente al absurdo

Mecanismos que detectan contradicciones —tolerancia altísima con pánico declarado a perder— y obligan a resolverlas antes de perfilar.

Un test que todo lo acepta no vale nada.
Gobernanza del algoritmoControl

Reglas con dueño

Documentación del motor, gestión de versiones, pruebas antes de cada cambio y monitorización de resultados con responsables designados.

La CNMV preguntará quién controla el sistema.
Supervisión humanaControl

Alguien que puede parar la máquina

Personas con autoridad y medios para revisar, corregir y suspender el funcionamiento del motor cuando algo falla.

«Lo decidió el sistema» no es una defensa.
White labelB2B

Tecnología de terceros

Software de robo-advisor que una entidad regulada ofrece bajo su marca. La licencia y la responsabilidad son de quien presta el servicio.

El proveedor se rige por el régimen de externalización.
Playbook del robo-advisor

Lo que revisará el supervisor en tu plataforma

Pieza del modelo
Qué espera el supervisor
Evidencia operativa

Calificación del servicio

Coherencia total entre lo que la app hace de verdad y el servicio declarado en el programa de actividades.

Mapa del flujo de usuario, capturas del producto y calificación jurídica documentada de cada funcionalidad.

Test de idoneidad

Diseño defendible: coherencia interna, imposibilidad de avanzar con contradicciones y actualización periódica.

Lógica del cuestionario documentada, registros de perfiles y pruebas de los controles de coherencia.

Motor de asignación

Reglas de perfil a cartera explicables, versionadas y probadas antes de cada despliegue.

Documentación del algoritmo, registro de versiones y resultados de pruebas previas al cambio.

Comunicación con el cliente

Onboarding con lenguaje claro, advertencias visibles e información de costes antes de contratar.

Plantillas de pantallas, textos legales versionados y coherencia verificada entre marketing y contrato.

Operación continua

Monitorización de resultados, gestión de incidencias y revisión periódica del sistema con responsables designados.

Cuadros de mando, registro de incidencias, actas de revisión y designaciones formales.

Señales de que tu plataforma tiene un problema regulatorio

Estas cinco situaciones aparecen una y otra vez en proyectos que llegan tarde al despacho. Cuanto antes se corrigen, más barato sale.

  • La app enseña una cartera «recomendada para ti» y el proyecto sigue presentándose como «solo tecnología», sin licencia.
  • El cuestionario permite contratar aunque el usuario se declare sin ahorros y con horizonte de un mes.
  • Nadie sabe explicar por qué el motor asignó una cartera concreta a un cliente concreto hace seis meses.
  • El proveedor del software puede cambiar el algoritmo sin que la entidad lo valide ni se entere.
  • El onboarding presume rentabilidades y esconde costes: el marketing va por delante de la información obligatoria.

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Cuéntanos cómo funciona tu plataforma de inversión automatizada y te explicamos qué figura necesita, con qué capital y con qué controles.

Robo-advisors y gestión automatizada en España: licencia, test online y gobernanza

El término robo-advisor agrupa modelos muy distintos: desde la app que sugiere una cartera tras un cuestionario hasta el sistema que invierte y rebalancea por el cliente sin intervención humana. La normativa española y europea no regula el canal sino el servicio: no existe una licencia de robo-advisor. La Ley 6/2023 y MiFID II son tecnológicamente neutras, de modo que la plataforma necesita la misma autorización que necesitaría un profesional haciendo lo mismo a mano —y queda sujeta a idénticas obligaciones de conducta, información y control.

La licencia sigue al servicio, no a la tecnología

Si la plataforma emite recomendaciones personalizadas —presenta carteras o productos concretos como idóneos para cada usuario—, presta asesoramiento en materia de inversión y necesita ser EAF u otra ESI habilitada; la EAFN es una alternativa para proyectos limitados a España, con 50.000 € de capital o seguro de responsabilidad civil frente a los 75.000 € de la EAF. Si el sistema opera con mandato y decide las inversiones por el cliente, el servicio es gestión discrecional de carteras, reservado a SGC, SGIIC y AV/SV habilitadas. Y si la web se limita a contenidos y simuladores genéricos, no hay servicio reservado, aunque la frontera con la recomendación se vigila: la cruzas en cuanto personalizas. El detalle, en asesorar sin licencia.

El test de idoneidad online: válido, pero con diseño

El test de idoneidad del art. 25 de MiFID II puede completarse íntegramente en digital. Lo que la CNMV examina es el diseño: coherencia (controles que detectan respuestas contradictorias y bloquean el avance hasta resolverlas), trazabilidad (poder reconstruir qué respondió el cliente, qué perfil resultó y qué se le propuso) y actualización (revisión periódica del perfil, no un formulario congelado desde el alta). Desde las directrices de ESMA actualizadas en 2023, la evaluación integra además las preferencias de sostenibilidad del cliente. Un test rápido de completar no es el problema; un test imposible de defender, sí.

Gobernanza del algoritmo y supervisión humana

El motor que traduce perfiles en carteras es el corazón del modelo y debe estar gobernado: reglas documentadas y explicables, versiones fechadas, pruebas antes de cada cambio, monitorización de resultados y personas designadas con autoridad para corregir o detener el sistema. La responsabilidad por cada recomendación o decisión de inversión es de la entidad, tanto si construyó el software como si lo contrató: el proveedor tecnológico se encaja mediante el régimen de externalización de funciones, con derechos de información y auditoría. Cuando el motor incorpora IA, el análisis se completa con el AI Act y el criterio de ESMA que tratamos en IA en el asesoramiento financiero.

Onboarding digital, advertencias y cumplimiento continuo

El canal digital multiplica el alcance y también el escrutinio: la naturaleza del servicio debe explicarse en lenguaje claro, los costes deben mostrarse ex ante y las advertencias deben ser visibles, no enterradas en desplegables. La coherencia entre el marketing de captación y la realidad contractual se revisa con la lupa de la publicidad de productos financieros. Y tras el lanzamiento, el cumplimiento continúa: revisión periódica del test y del motor, gestión de incidencias, resiliencia operativa bajo DORA y actualización del programa de actividades cuando el producto evolucione.

MiFID II Ley 6/2023 Test de idoneidad Gestión discrecional CNMV AI Act DORA