Defensa en procedimientos civiles y mercantiles
"Reclamaciones de cantidad, incumplimientos contractuales, responsabilidad civil, impugnación de acuerdos societarios y conflictos entre socios. Estrategia y evidencias desde el primer día."
Afronta cualquier procedimiento judicial con una asesoría judicial especializada: estrategia procesal, preparación de prueba, defensa en todas las jurisdicciones y acompañamiento integral desde el análisis previo hasta la ejecución de la sentencia.
"Reclamaciones de cantidad, incumplimientos contractuales, responsabilidad civil, impugnación de acuerdos societarios y conflictos entre socios. Estrategia y evidencias desde el primer día."
"Defensa ante delitos económicos, blanqueo de capitales, insolvencias punibles, estafas, delitos societarios y responsabilidad penal de la persona jurídica (art. 31 bis CP)."
"Recurso contra sanciones de AEPD, SEPBLAC, CNMV, AEAT y otras administraciones. Preparación del expediente, estrategia y defensa en vía judicial."
"Despidos, reclamaciones de cantidad, modificaciones sustanciales, EREs/ERTEs y conflictos colectivos. Defensa empresarial con documentación y criterio procesal."
Reclamaciones de cantidad, responsabilidad civil, incumplimientos contractuales, ejecuciones, impugnación de acuerdos societarios y conflictos entre socios.
Delitos económicos, blanqueo de capitales, estafas, insolvencias punibles, delitos societarios y responsabilidad penal de la persona jurídica (art. 31 bis CP).
Impugnación de sanciones de AEPD, SEPBLAC, CNMV, AEAT y otras administraciones. Recurso en vía administrativa y judicial con estrategia y evidencias.
Despidos, reclamaciones de cantidad, modificaciones sustanciales, EREs/ERTEs, conflictos colectivos y defensa empresarial ante la jurisdicción social.
Representación en procedimientos arbitrales nacionales e internacionales, mediación mercantil y resolución alternativa de conflictos empresariales.
Evaluación del caso antes de litigar: viabilidad, riesgos, costes, probabilidad de éxito, prueba disponible y diseño de la estrategia procesal óptima.
Sanciones administrativas: resoluciones de SEPBLAC, AEPD, CNMV o Hacienda que pueden impugnarse con estrategia y prueba bien preparada.
Reclamaciones de clientes, socios o proveedores: conflictos contractuales que escalan a vía judicial y requieren una defensa documentada desde el inicio.
Investigaciones penales: querellas por delitos económicos, blanqueo, insolvencia o estafa que afectan a la empresa y a sus administradores personalmente.
Conflictos laborales: despidos impugnados, reclamaciones colectivas o EREs que necesitan una estrategia procesal sólida para proteger a la empresa.
Plazos procesales: la falta de actuación a tiempo puede cerrar vías de recurso y consolidar resoluciones desfavorables de forma irreversible.
La asesoría judicial es un servicio de acompañamiento legal integral que cubre todas las fases de un procedimiento judicial: análisis previo del caso, diseño de la estrategia procesal, preparación de la prueba, interposición de demandas o contestaciones, actuaciones en juicio, recursos y ejecución de sentencias.
A diferencia de un asesoramiento puntual, la asesoría judicial implica una defensa continua y estratégica: el abogado conoce el caso en profundidad, anticipa los movimientos de la contraparte y adapta la estrategia a medida que avanza el procedimiento.
No se trata solo de ir a juicio: se trata de llegar preparado, con la prueba ordenada y la estrategia definida desde el primer momento.
Cualquier empresa puede necesitar asesoría judicial en algún momento: desde PYMEs que enfrentan una reclamación de un cliente o proveedor hasta grandes corporaciones con litigios complejos en múltiples jurisdicciones.
Es especialmente crítica para empresas en sectores regulados (financiero, inmobiliario, tecnológico) que pueden recibir sanciones administrativas, empresas con operativa internacional que enfrentan conflictos transfronterizos, y administradores que asumen responsabilidad personal por decisiones empresariales.
Si tu empresa tiene un conflicto que puede acabar en los tribunales, la asesoría judicial no es un gasto: es una inversión en protección.
Una asesoría judicial completa cubre todas las jurisdicciones relevantes para la empresa: civil y mercantil (contratos, responsabilidad, societario), penal (delitos económicos, blanqueo, responsabilidad corporativa), contencioso-administrativo (sanciones, impugnaciones) y laboral (despidos, reclamaciones, EREs).
Además, incluye arbitraje y mediación cuando las partes han pactado mecanismos alternativos de resolución de conflictos, y asesoramiento en procedimientos concursales cuando la situación de la empresa lo requiere.
La clave es que el equipo de asesoría judicial conozca la empresa, su sector y su operativa para diseñar la estrategia procesal más eficaz en cada caso.
El derecho penal económico afecta directamente a empresas y administradores: delitos de blanqueo de capitales, estafa, insolvencia punible, delitos societarios, contra la Hacienda Pública y responsabilidad penal de la persona jurídica.
En derecho penal empresarial, la estrategia de defensa se diseña desde el minuto uno: la prueba que no se preserva al inicio del procedimiento difícilmente se recupera después.
Las sanciones de organismos como SEPBLAC, AEPD, CNMV, AEAT o administraciones autonómicas pueden impugnarse tanto en vía administrativa (recurso de alzada, reposición) como en vía judicial (contencioso-administrativo).
Muchas sanciones se confirman por falta de una defensa adecuada, no por falta de argumentos. La asesoría judicial especializada marca la diferencia.
Antes de iniciar un procedimiento judicial, la asesoría judicial incluye un análisis previo riguroso: viabilidad jurídica del caso, prueba disponible, probabilidad estimada de éxito, costes previsibles (abogados, procurador, peritos, tasas) y plazo estimado de resolución.
Este análisis permite tomar una decisión informada: litigar con estrategia, negociar una solución extrajudicial o, en algunos casos, no iniciar el procedimiento cuando el coste-beneficio no lo justifica.
La mejor asesoría judicial no es la que siempre recomienda ir a juicio: es la que te da la información para decidir con criterio cuándo merece la pena y cuándo no.
El coste depende de la jurisdicción, la complejidad del caso, el número de instancias, la necesidad de periciales y la duración previsible del procedimiento. Se puede estructurar como honorarios fijos, por fases, por hora o mixtos.
En la primera consulta se evalúa el caso y se presenta un presupuesto detallado por fases para que la empresa conozca de antemano el coste de cada etapa del procedimiento.
El coste de no contar con asesoría judicial especializada suele ser mucho mayor: sentencias desfavorables, sanciones confirmadas, plazos perdidos y derechos no ejercidos.
La asesoría judicial conecta con otras áreas clave de prevención, cumplimiento y protección legal. Descubre los servicios que complementan tu defensa.
Análisis jurídico de los delitos contra el honor: diferencias, requisitos, penas y vías de defensa legal en procedimientos penales.
Programa de compliance penal: canal de denuncias, código ético, controles internos y evidencias para atenuar la responsabilidad corporativa.
Asesoramiento en disolución y liquidación societaria: implicaciones legales, fiscales, patrimoniales y responsabilidad de administradores.
Redacción y revisión de NDA para proteger información sensible en negociaciones, litigios y operaciones corporativas.
Implantación de sistemas PBC/FT para prevenir requerimientos y sanciones que deriven en procedimientos judiciales.
Defensa ante requerimientos e inspecciones de la AEAT sobre operaciones con criptoactivos: evidencias y estrategia fiscal.
Asesoramiento regulatorio para entidades financieras: licencias, gobierno corporativo, controles internos y defensa ante supervisores.
Conoce al equipo: experiencia, especialización, enfoque y valores del despacho que te acompañará en tu procedimiento judicial.
Marca los supuestos que aplican a tu situación. Cuantos más coincidan, más urgente es contar con asesoría judicial profesional.
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Todo lo que necesitas saber sobre la asesoría judicial empresarial: concepto, cuándo actuar, jurisdicciones, fases del procedimiento, relación con el compliance y errores que debes evitar.
La asesoría judicial empresarial es un servicio de defensa y representación legal que acompaña a la empresa en todas las fases de un procedimiento judicial: desde la evaluación inicial del caso hasta la ejecución de la sentencia o laudo. No se limita a la actuación en sala: incluye el análisis estratégico previo, la preparación y aseguramiento de la prueba, la gestión de plazos procesales, la negociación con la contraparte y el seguimiento de la resolución.
A diferencia de un asesoramiento legal genérico, la asesoría judicial tiene un enfoque procesalista y orientado al resultado: cada actuación se diseña pensando en cómo impactará ante el juez o tribunal, qué prueba la soporta y cómo encaja en la estrategia global del caso.
La asesoría judicial es necesaria cuando la empresa recibe una demanda, querella, requerimiento o sanción administrativa; cuando necesita reclamar judicialmente un incumplimiento, una deuda o unos daños; cuando un conflicto con socios, clientes, proveedores o empleados no se resuelve por vía extrajudicial; y cuando la empresa o sus administradores son objeto de una investigación penal.
También es crítica en situaciones preventivas: evaluar la viabilidad de un litigio antes de iniciarlo, asegurar prueba ante un conflicto previsible, solicitar medidas cautelares urgentes o preparar la defensa ante una inspección que puede derivar en sanción. El momento en que se contrata la asesoría judicial condiciona las opciones disponibles: actuar tarde puede cerrar vías de recurso y consolidar resoluciones desfavorables.
La asesoría judicial empresarial abarca cuatro grandes jurisdicciones. La jurisdicción civil y mercantil cubre reclamaciones de cantidad, responsabilidad civil, incumplimientos contractuales, ejecuciones, impugnación de acuerdos societarios, conflictos entre socios y procedimientos concursales.
La jurisdicción penal abarca la defensa ante delitos económicos (blanqueo, estafa, insolvencia, delitos societarios, Hacienda Pública) y la responsabilidad penal corporativa. La jurisdicción contencioso-administrativa se ocupa de la impugnación de sanciones y actos de las administraciones. Y la jurisdicción social/laboral cubre despidos, reclamaciones de cantidad, EREs, conflictos colectivos y todas las contingencias laborales de la empresa.
La mejor asesoría judicial empieza antes de que haya un procedimiento. Las empresas con un programa de compliance sólido (prevención de blanqueo, protección de datos, compliance penal) reducen significativamente el riesgo de litigios, sanciones y procedimientos judiciales.
Cuando el litigio llega, las evidencias generadas por el programa de compliance —políticas aplicadas, formación impartida, controles ejecutados, incidencias gestionadas— se convierten en la mejor prueba de diligencia debida. Un programa de compliance penal eficaz puede, además, eximir o atenuar la responsabilidad penal de la persona jurídica conforme al artículo 31 bis del Código Penal.
La asesoría judicial y el compliance no son compartimentos estancos: son dos caras de la misma moneda. Prevenir reduce litigios; y cuando el litigio llega, la prevención documentada es la mejor defensa.
La primera fase es el análisis previo: evaluación del caso, viabilidad, riesgos, costes, prueba disponible y diseño de la estrategia procesal. La segunda fase es la fase escrita: redacción de demanda o contestación, reconvención si procede, y proposición de prueba.
La tercera fase es la fase probatoria: práctica de prueba documental, pericial, testifical e interrogatorio de parte. La cuarta es la vista o juicio oral: defensa en sala con alegaciones, conclusiones y gestión de incidencias procesales. Y la quinta fase son los recursos y ejecución: apelación, casación si procede, y ejecución de la sentencia favorable o defensa frente a la ejecución desfavorable.
El error más habitual es actuar tarde: muchas empresas acuden a un abogado cuando ya han perdido plazos procesales, no han asegurado pruebas clave o han realizado actuaciones (correos, reuniones, documentos) que perjudican su posición procesal. En asesoría judicial, el tiempo es un recurso que no se recupera.
Otro error frecuente es no preparar la prueba desde el inicio: confiar en que los documentos "estarán disponibles" cuando se necesiten. La prueba debe identificarse, ordenarse y preservarse antes de que el procedimiento la requiera, no después.
También es crítico subestimar el impacto económico y reputacional de un litigio: no solo importa ganar o perder, sino cuánto cuesta el procedimiento, cuánto tiempo consume de la dirección y qué impacto tiene en la relación con clientes, socios e inversores. La asesoría judicial debe gestionar todos estos factores, no solo el resultado procesal.