De “manual corporativo” a controles ejecutados
“Convertimos políticas en prácticas: riesgos, controles, responsables, registros y evidencias verificables.”
Diseño e implantación de medidas de prevención de delitos (compliance penal) para empresas y grupos. Construimos un modelo de organización y gestión alineado con el art. 31 bis del Código Penal: mapa de riesgos, controles, canal ético, formación, investigaciones y plan de mejora con evidencias. Objetivo: pasar de “documentos” a un sistema operativo, trazable y defendible.
“Convertimos políticas en prácticas: riesgos, controles, responsables, registros y evidencias verificables.”
“Identificamos escenarios, puntos críticos y controles clave para prevenir y detectar conductas delictivas.”
“Protocolos claros: recepción, triage, investigación, medidas disciplinarias y cierre documentado.”
“Lo que no se registra, no se puede demostrar: controles, formación, terceros y seguimiento con evidencias.”
Diseño de un sistema de prevención: identificación de riesgos, controles, supervisión y evidencias para reducir exposición penal de la persona jurídica.
Son políticas, procedimientos y controles destinados a prevenir, detectar y responder a conductas ilícitas: organización, canales, investigación, disciplina y mejora continua.
Análisis por áreas y procesos: escenarios, puntos críticos, responsables, segregación de funciones y registros que demuestren ejecución real.
Diseño del canal y protocolo: recepción, triage, investigación, medidas y cierre documentado para evitar “gestión informal” sin trazabilidad.
Formación por roles, evidencias de asistencia y mensajes claros: prevención real, no “curso genérico”, con refuerzos y actualizaciones.
Auditoría interna, indicadores, revisión periódica y plan de corrección: responsables, plazos, evidencias y verificación de cierre.
La prevención eficaz no es “un documento” sino un sistema vivo: riesgos, controles, formación, canal ético e investigaciones con trazabilidad. Lo que protege es poder demostrar ejecución, seguimiento y corrección.
Mapa de riesgos (base): identificación y priorización de escenarios delictivos por procesos y áreas.
Controles y responsables: medidas concretas, segregación, autorizaciones, registros y evidencias.
Canal ético e investigación: protocolo de gestión, protección, documentación y cierre.
Formación y cultura: contenidos por rol, refuerzos y evidencias de capacitación.
Revisión y mejora: auditoría interna, indicadores, plan corrector y verificación de cierre.
Las medidas de prevención de delitos deben ser idóneas y operativas. Para construir un modelo defendible, es clave alinear el diseño con el Código Penal (art. 31 bis) y con criterios de actuación y valoración. En Molina Law Boutique convertimos el cumplimiento en controles ejecutados y evidencias, no solo en documentación.
Implantamos medidas de prevención de delitos con enfoque operativo: riesgos, controles, canal ético, formación y evidencias. La clave es que el modelo funcione en la práctica y se pueda demostrar.
Identificamos riesgos por procesos y diseñamos controles: autorizaciones, segregación, revisiones, terceros y registros. Sin control y evidencia, no hay defensa.
Redactamos y “aterrizamos” políticas: código, conflictos, regalos, terceros, contratación, pagos, aprobaciones y régimen disciplinario. Todo debe poder ejecutarse y registrarse.
Canal de denuncias, protocolo de investigación, formación por roles y auditoría interna. El modelo debe detectar, corregir y mejorar con trazabilidad.
Un sistema de prevención eficaz requiere construcción y mantenimiento: diseñar bien y demostrar que se ejecuta. La revisión periódica evita que el modelo “se quede en papel” y mejora su capacidad defensiva.
| Característica | Modelo Completo (Implantación) | Revisión de Seguimiento |
|---|---|---|
| ¿Cuándo toca? | Inicio o rediseño del compliance penal; cambios relevantes en actividad, estructura o riesgos. | Revisión periódica para validar ejecución, incidencias y mejora continua. |
| Alcance | Mapa de riesgos, políticas, controles, canal ético, régimen disciplinario, formación y evidencias. | Verificación de controles, registros, investigaciones, formación e implementación de medidas correctoras. |
| Base | Art. 31 bis CP (modelo de organización y gestión) y criterios de idoneidad/eficacia. | Mejora continua: pruebas, indicadores, auditoría interna y cierre de brechas. |
| Objetivo | Prevenir y detectar conductas, y dejar evidencia de control y supervisión. | Demostrar ejecución real y reforzar defensibilidad del modelo. |
*Lo que debilita un modelo suele ser la falta de evidencias: controles no ejecutados, registros incompletos o formación sin trazabilidad.
Metodología ejecutable: riesgos, controles, canal ético, formación e indicadores. El objetivo es un modelo operativo y con evidencias.
Mapeamos procesos y escenarios: dónde podría producirse un delito, qué fallaría y qué controles deben existir para prevenir y detectar.
Políticas, procedimientos, responsables, autorizaciones, registros y medidas disciplinarias. Sin responsable + registro, el control no se demuestra.
Implementamos canal de denuncias y protocolo de investigación. Formamos por roles y dejamos evidencias: asistencia, contenidos y refuerzos.
Indicadores, auditoría interna, revisiones periódicas y plan de corrección. Un modelo vivo se prueba con seguimiento y cierre de brechas.
La diferencia entre un “manual” y un modelo defendible es la evidencia: controles ejecutados, registros, formación, canal ético y seguimiento con plan corrector.
Documento claro: escenarios, procesos, responsables y controles necesarios para prevenir y detectar.
Autorizaciones, revisiones, segregación y registros. Lo que no se registra, no se puede demostrar.
Recepción, evaluación, investigación, medidas y cierre documentado, con trazabilidad y confidencialidad.
Contenidos específicos, evidencias de asistencia y refuerzos: cultura preventiva y mensajes coherentes.
Hallazgos, responsables, plazos y verificación de cierre. La mejora continua es parte del modelo.
El objetivo de las medidas de prevención de delitos no es “tener un manual”, sino demostrar eficacia operativa: riesgos, controles, canal ético, formación y seguimiento.
Políticas bonitas, controles inexistentes. Sin ejecución y registros, el modelo pierde capacidad preventiva y defensiva.
Plantilla sin aterrizar en procesos reales: no identifica puntos críticos ni define controles concretos y responsables.
Recibir denuncias sin investigación, sin documentación o sin medidas: genera riesgo y deja trazabilidad débil.
Formación genérica y ausencia de due diligence de terceros. Los riesgos reales suelen entrar por proveedores y relaciones.
Más allá del “documento”, lo relevante es la trazabilidad: riesgos, controles, canal ético, disciplina y mejora continua.
La prevención empieza en el diseño, pero se gana en la ejecución.
Un modelo defendible no solo “dice” controles: los prueba con registros y seguimiento.
La reacción ordenada es parte de la prevención.
Muchos incidentes nacen fuera: controlar terceros es crítico.
Conserva evidencias (registros, controles, formación, investigaciones y medidas correctoras). La trazabilidad es la base para demostrar eficacia operativa.
Exposición a responsabilidad penal corporativa por ausencia o ineficacia del modelo.
Sanciones y medidas asociadas (multas, restricciones, inhabilitaciones y otras consecuencias según caso).
Riesgo reputacional: pérdida de confianza de clientes, inversores, banca y partners.
Costes operativos: investigaciones improvisadas, crisis internas y fricción en contratación y terceros.
Costes de reacción: corregir tarde suele ser más caro que implantar controles y evidencias a tiempo.
Te ayudamos a diseñar e implantar un modelo operativo: mapa de riesgos, controles, canal ético, formación e investigaciones con evidencias y plan de mejora.
Las medidas de prevención de delitos son el conjunto de políticas, procedimientos y controles que una empresa implanta para prevenir, detectar y responder ante conductas ilícitas. Un modelo eficaz exige mapa de riesgos, controles, canal ético, formación y seguimiento.
La clave es la eficacia operativa y la evidencia: que el modelo se aplique y se pueda demostrar.
Sirve para reducir el riesgo de comisión de delitos en la organización, detectar incidencias a tiempo y reaccionar con un protocolo ordenado. También mejora la gobernanza, la cultura interna y la confianza de terceros.
Un buen modelo no solo previene: también organiza la respuesta y deja trazabilidad.
Incluye mapa de riesgos, políticas y procedimientos, controles y registros, canal ético, protocolo de investigación, formación por roles, régimen disciplinario y auditoría interna con mejora continua.
Debe revisarse periódicamente y siempre que haya cambios relevantes en actividad, estructura, procesos, terceros o riesgos. La prevención es un ciclo: evaluar, controlar, monitorizar y mejorar.
La revisión periódica fortalece la eficacia y la defensibilidad del modelo.
Organigrama y procesos, políticas actuales, autorizaciones y registros, documentación de terceros, formación, incidencias previas y cualquier evidencia de controles existentes.
Cuanto más orden y evidencia, más rápido se implanta un modelo operativo.
Debe activarse el protocolo: recepción, evaluación, investigación, medidas y cierre documentado. La respuesta improvisada suele agravar el riesgo.
Un canal ético bien gestionado protege a la organización y mejora la prevención futura.
Depende de tamaño, sector, procesos, número de centros y exposición a riesgos. Lo determinante es el alcance del mapa de riesgos, los controles y la evidencia ya existente.
Te damos un presupuesto ajustado tras un diagnóstico rápido de riesgos y madurez documental.
Mejora gobernanza, reduce pérdidas por fraude y conductas irregulares, ordena decisiones y controles, y aumenta confianza de inversores, banca y partners.
Un modelo bien implantado reduce riesgo y también mejora operativa.