FIDA: el reglamento europeo de acceso a datos financieros, explicado
El open finance es la siguiente frontera del dato financiero en Europa: que el cliente pueda autorizar a terceros el acceso no solo a sus cuentas de pago, sino a su ahorro, sus inversiones, sus seguros y sus pensiones. Su instrumento jurídico es FIDA, la propuesta de reglamento de acceso a datos financieros presentada por la Comisión Europea en junio de 2023 y actualmente en negociación en trílogos. Conviene decirlo sin rodeos: no hay texto final ni fechas de aplicación exigibles, y quien planifique con calendarios concretos está especulando. Lo que sí hay es una dirección clara sobre la que ya se puede —y se debe— trabajar.
Qué plantea la propuesta: FISP, permisos y esquemas con compensación
FIDA se apoya en tres piezas. Primera, un derecho del cliente a que sus datos financieros (más allá de los pagos) sean accesibles a terceros a su instancia. Segunda, una figura habilitada para ese acceso: el FISP, proveedor de servicios de información financiera autorizado y supervisado. Tercera, los esquemas de compartición de datos, donde custodios y usuarios pactan estándares, responsabilidades y compensación por el acceso. Esta última pieza es la más disruptiva para el negocio: el dato deja de ser un coste regulatorio y pasa a tener contratos, tarifas y gobernanza propios.
Diferencias con PSD2: perímetro, actores y economía
El open banking vigente, construido sobre PSD2, abrió las cuentas de pago mediante las figuras AISP (información) y PISP (iniciación). FIDA multiplica el perímetro hacia inversión, seguros y pensiones; sustituye la lógica de acceso por la de esquemas con compensación; y crea un estatuto nuevo, el FISP, para los consumidores de datos. En paralelo avanza la revisión del marco de pagos (PSD3): dos expedientes que las entidades harían bien en leer como un único movimiento del legislador europeo sobre el dato financiero.
Qué pueden preparar ya las entidades que custodian datos
Para bancos, aseguradoras, gestoras y entidades de pensiones, el trabajo sin arrepentimiento es triple: inventario y calidad del dato (saber qué tienes, dónde y en qué estado), gobernanza de permisos (cómo registrarás consentimientos y revocaciones de forma trazable) y decisión estratégica (ser solo custodio obligado o también usuario de datos ajenos para competir). A ello se suma la base tecnológica que ya es exigible hoy: la resiliencia operativa de DORA, aplicable desde enero de 2025, que alcanzará de lleno a cualquier infraestructura de compartición de datos.
Qué pueden preparar las fintechs que quieren consumir datos
La paradoja del open finance es que la mejor preparación para FIDA es operar bien bajo el marco actual. Una fintech que hoy agrega cuentas como AISP o inicia pagos como PISP acumula lo que el futuro estatuto FISP presumiblemente valorará: experiencia en gestión de permisos, seguridad, relación con el supervisor y un producto probado. Nuestro enfoque en regulación fintech es ese: lanzar con las licencias de hoy, diseñar el producto objetivo con el perímetro de mañana y mantener una vigilancia activa de los trílogos para activar el plan FISP en cuanto el texto y sus plazos se estabilicen.
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