Entregables claros y sin “scope creep”
“Definimos qué se entrega, cómo se acepta y qué queda fuera: menos fricción, más control.”
Redacción y revisión de contratos de prestación de servicios para empresas, fintech, proveedores tecnológicos y proyectos en entornos regulados. Aterrizamos el acuerdo a tu operativa real: alcance y entregables, hitos, precio y facturación, SLA, penalizaciones, confidencialidad, RGPD, propiedad intelectual, responsabilidad y resolución. El objetivo: evitar “zonas grises”, reducir conflictos y dejar un contrato defendible si hay disputa o auditoría.
“Definimos qué se entrega, cómo se acepta y qué queda fuera: menos fricción, más control.”
“Estructuramos facturación, revisiones, extras y cambios para evitar discusiones recurrentes.”
“Cláusulas aplicables: acceso, subcontratación, seguridad, conservación y responsabilidad.”
“Aclaramos titularidad, licencias, limitaciones y resolución: el contrato aguanta cuando hay tensión.”
Definimos tipo de servicio, partes, objeto y alcance. Evitamos ambigüedades que luego se convierten en conflicto.
Especificamos entregables, criterios de aceptación, revisiones y gestión de cambios para controlar expectativas y costes.
Hitos, pagos, gastos, impuestos, impagos y penalizaciones: claridad total para evitar fricción recurrente.
Accesos, medidas, obligación de confidencialidad y control de terceros. Protegemos información sensible y know-how.
Cláusulas y anexo de encargo si hay tratamiento: roles, instrucciones, medidas, transferencias y conservación.
Titularidad/licencias, limitación de responsabilidad, garantías, resolución y devolución de materiales para una salida ordenada.
En un contrato, lo importante no es “tener un PDF”, sino que el acuerdo sea aplicable: alcance cerrado, aceptación definida, cambios controlados, pagos claros y una salida ordenada. Cuando hay presión (incidencias, retrasos, impagos), el texto debe aguantar.
Definición inicial: objeto, alcance, entregables y criterios de aceptación desde el principio.
Negociación: ajustes en precio, hitos, SLA, confidencialidad y responsabilidades con criterios claros.
Anexos: RGPD/encargo, seguridad, subcontratación, especificaciones técnicas y soporte.
Ejecución: cambios y extras por procedimiento, no por mensajes sueltos.
Salida: resolución, preavisos, devolución de materiales, continuidad y liquidación final.
Un contrato de prestación de servicios bien hecho se apoya en reglas claras de obligaciones y responsabilidad, y si hay datos personales o know-how, debe reforzarse con confidencialidad, seguridad y anexos específicos. Te ayudamos a bajarlo a tu operativa (sin plantillas genéricas): entregables, aceptación, cambios, pagos, IP y salida.
Revisamos el contrato desde la práctica: qué debe ocurrir para que el servicio funcione sin fricciones, y qué debe decir el contrato para protegerte si algo va mal.
Definimos el servicio con precisión: qué se entrega, cómo se valida, revisiones, plazos y qué queda fuera. Menos “interpretación”, más control.
Hitos, pagos, extras, cambios y replanificación. Evitamos que el contrato se convierta en discusión constante por alcance o facturas.
Protegemos datos e información: anexo RGPD si aplica, seguridad, subcontratación, propiedad intelectual y limitación de responsabilidad + resolución ordenada.
A veces no necesitas “empezar de cero”: si ya tienes un contrato, podemos reforzarlo donde suele fallar (alcance, cambios, pagos, IP, RGPD y responsabilidad) sin bloquear la operativa.
| Característica | Contrato a medida (Estándar) | Revisión / Actualización |
|---|---|---|
| ¿Cuándo conviene? | Nuevo servicio, nuevo proveedor/cliente, cambio de modelo o necesidad de cerrar alcance y riesgos desde el inicio. | Ya hay contrato, pero aparecen fricciones: cambios, impagos, retrasos, IP o datos personales. |
| Alcance | Objeto + anexos: entregables, aceptación, hitos, SLA, IP, RGPD, confidencialidad, responsabilidad y resolución. | Refuerzo focalizado: cláusulas críticas y anexos (DPA, seguridad, cambios, penalizaciones). |
| Objetivo | Contrato aplicable y defendible: menos “interpretación” y más control del servicio. | Eliminar puntos débiles y mejorar ejecución sin rehacer todo el marco. |
| Resultado | Documento final + anexos listos para firma y ejecución. | Informe de cambios + nueva versión consolidada / adenda. |
*Si hay datos personales, subcontratación o IP, conviene revisar anexos y responsabilidades: ahí suelen estar los “agujeros”.
Metodología práctica: objetivos, borrador, negociación y cierre. El contrato debe servir para ejecutar, no para decorar.
Recogemos el servicio real: alcance, entregables, plazos, roles, riesgos (datos, IP, terceros) y el tipo de relación (proveedor/cliente).
Redactamos el contrato y, si aplica, anexos: especificaciones, SLA, seguridad, DPA/RGPD, subcontratación y propiedad intelectual.
Ajustamos cláusulas críticas: aceptación, cambios, pagos, responsabilidad, garantías y resolución. Evitamos “concesiones” que te dejen expuesto.
Documento final listo para firma y ejecución: checklist de puntos de control y recomendaciones para operar con trazabilidad.
La diferencia entre un contrato “bonito” y uno útil es la aplicabilidad: aceptación, cambios, pagos, IP, datos, responsabilidad y salida. Todo debe ser ejecutable y trazable.
Describe servicios, entregables y límites. Lo que no está definido, suele convertirse en conflicto.
Criterios, plazos de revisión y efectos del silencio. Sin aceptación, los pagos se discuten.
Procedimiento para extras, replanificación, presupuesto y aprobaciones. Evita el “scope creep”.
Accesos, subcontratación, medidas, DPA si aplica y conservación. Protege datos y secreto empresarial.
Titularidad/licencias, limitaciones, garantías y salida (devolución, continuidad, liquidación final).
El objetivo no es “firmar por firmar”, sino reducir riesgo y evitar conflictos: alcance, pagos, datos, IP, responsabilidad y una salida ordenada.
Entregables ambiguos y sin aceptación. Resultado: scope creep, discusiones y retrasos.
Hitos inexistentes, cambios “gratis” y facturación confusa. Se convierte en fricción constante.
¿Quién es titular? ¿Qué uso se permite? Sin esto, el contrato explota justo cuando el proyecto despega.
Cláusulas que te dejan expuesto a riesgos inasumibles. Ajustamos límites y garantías con lógica de negocio.
Más allá de “firmar”, lo relevante es que el contrato gobierne la ejecución: alcance, aceptación, cambios, pagos, datos, IP, riesgos y salida.
Si no está definido, se interpreta. Y eso casi siempre genera fricción.
Un procedimiento de cambios simple evita que “todo sea urgente” y sin coste.
Los datos y el know-how necesitan cláusulas ejecutables, no genéricas.
Aquí se decide quién soporta el riesgo cuando algo falla.
Si tu servicio cambia (alcance, tecnología, proveedores o datos), actualiza el contrato. Los conflictos aparecen cuando el contrato se queda “congelado” mientras la operativa evoluciona.
Conflictos por alcance: entregables, revisiones y cambios no controlados (“scope creep”).
Impagos y fricción financiera: hitos, facturación, aceptación y condiciones de suspensión poco claras.
Riesgos de datos y confidencialidad: accesos, subcontratación y seguridad sin obligaciones ejecutables.
Disputas por propiedad intelectual: titularidad, licencias y uso de materiales/desarrollos.
Salida caótica: resolución sin preavisos, devolución, transición y liquidación final definida.
Te ayudamos a redactar o reforzar un contrato aplicable: alcance y aceptación, cambios, pagos, confidencialidad, RGPD, IP, responsabilidad y una salida ordenada.
Un contrato de prestación de servicios es el acuerdo que regula cómo un proveedor realiza un servicio para un cliente: alcance, entregables, plazos, precio, aceptación y responsabilidades.
Su finalidad es evitar “zonas grises” y dejar un marco aplicable cuando hay cambios, retrasos, incidencias o impagos.
Un contrato bueno se mide por lo que resuelve cuando hay tensión, no por lo que promete.
Depende del servicio, pero casi siempre necesitas: objeto y alcance, entregables, aceptación, cambios, precio y pagos, confidencialidad, IP, responsabilidad y resolución.
Si hay datos personales, añade anexo RGPD (DPA/encargo) y obligaciones de seguridad/subcontratación.
Con definición de entregables y un procedimiento de cambios: solicitud, presupuesto, aprobación y replanificación.
Sin esto, el proyecto crece “por mensajes” y el conflicto es cuestión de tiempo.
Hay que aclarar titularidad de materiales previos, desarrollos, licencias y límites de uso (tiempo, territorio, finalidad).
IP sin definir suele bloquear entregas, escalado y rondas/partnerships.
Cuando el proveedor trata datos personales por cuenta del cliente (encargado). Se regulan instrucciones, medidas, subencargados, transferencias y conservación.
Sin anexo, el riesgo sube: incidentes y responsabilidades quedan mal repartidas.
Disputas por alcance, impagos, IP y datos; y una salida caótica. Lo genérico no encaja con la operativa real.
Un contrato a medida reduce fricción y mejora la defensa ante conflicto.
Depende de complejidad: tipo de servicio, anexos (SLA, DPA), negociación y nivel de riesgo.
Te damos presupuesto tras un diagnóstico breve del alcance y puntos críticos.