En las autorizaciones financieras el silencio es, con carácter general, negativo: si vence el plazo sin resolución, la solicitud se entiende desestimada. Pero la pregunta relevante casi nunca es esa, sino otra: cuándo empieza a contar el plazo y cuántas veces se ha parado.
Es una de las materias donde más se confunde la teoría con lo que ocurre en un expediente real.
El plazo no empieza cuando presentas
Empieza cuando la solicitud está completa. Si falta documentación esencial, el supervisor requiere y el cómputo no arranca —o se suspende— hasta que la aportas.
Esto tiene una consecuencia poco intuitiva: presentar cuanto antes con el expediente a medias no adelanta nada. Al contrario, consume una ronda de requerimiento y deja registrada una primera impresión de proyecto poco preparado.
Las tres cosas que paran el reloj
- Los requerimientos de subsanación. Desde la notificación hasta la respuesta completa, el plazo está suspendido. En un expediente con tres rondas, la suspensión acumulada puede superar con holgura al tiempo de examen efectivo.
- Los informes preceptivos a otros organismos. Cuando hay que recabar el pronunciamiento de otra autoridad, el plazo puede suspenderse durante ese periodo.
- La intervención de un supervisor europeo. En licencia bancaria en España, el Banco de España instruye pero la decisión corresponde al BCE en el marco del Mecanismo Único de Supervisión. Ese doble escalón alarga el procedimiento de forma estructural.
La suma de todo esto explica la distancia entre el plazo que dice la norma y el que vive el promotor.
El deber de resolver, el cómputo del plazo, los supuestos de suspensión y el sentido del silencio están regulados en la Ley 39/2015, de 1 de octubre. El plazo máximo concreto de cada autorización lo fija la normativa sectorial de la figura correspondiente.
Por qué el silencio positivo casi nunca aplica aquí
La regla general del procedimiento administrativo prevé el silencio positivo en muchos casos, pero admite excepciones cuando una norma con rango de ley lo establece, y muy señaladamente cuando está en juego un interés general o el ejercicio de actividades que requieren control previo.
Las autorizaciones para operar en el sistema financiero encajan de lleno en esa lógica: nadie puede convertirse en entidad de crédito, en entidad de pago o en proveedor de servicios de criptoactivos por el mero transcurso del tiempo. La estabilidad del sistema y la protección de la clientela lo impiden.
Cómo se gestiona el plazo en la práctica
Lo que hacemos en los expedientes que dirigimos:
- Llevar nuestro propio cómputo desde el primer día, anotando cada notificación y cada respuesta con fecha. No presuponer que el cálculo del supervisor y el nuestro coinciden.
- Responder los requerimientos completos, aunque cueste más, para no encadenar suspensiones.
- Comunicar el calendario real a los socios, con las suspensiones incluidas, en lugar del plazo teórico de la norma.
- Preguntar por el estado del expediente con una periodicidad razonable y por el canal correcto.
Figuras previsibles y figuras variables
En autorizaciones como la autorización EAFN ante la CNMV, donde el expediente es más acotado, el plazo suele cumplirse con más regularidad porque hay menos margen para requerimientos de fondo. Cuanto más estándar es el proyecto, más previsible es el calendario.
En cambio, en licencia EMI o en entidades de pago con modelos innovadores, la variabilidad es alta: el mismo tipo de licencia puede resolverse en plazos muy distintos según lo trabajado que llegue el expediente.
La regla que evita sustos
Asume que el silencio te deja fuera, no dentro, y planifica el calendario contando suspensiones. Un cronograma que solo recoge el plazo teórico de la norma no es un cronograma: es una expectativa.
Preguntas frecuentes
¿Puedo empezar a operar si vence el plazo y no me contestan?
No. El silencio negativo significa exactamente lo contrario.
¿La suspensión por requerimiento tiene límite?
El procedimiento administrativo fija límites a la suspensión, pero en la práctica el número de rondas es lo que determina la duración total.
¿Sirve de algo el recurso por silencio?
Sirve para preservar tu posición jurídica. Rara vez acelera el expediente.
El sentido del silencio y el plazo máximo dependen de la norma sectorial aplicable a cada figura. Antes de tomar cualquier decisión procesal conviene verificar el régimen concreto de la autorización solicitada.