Que el contrato diga lo que de verdad pasa
“Evitamos vaguedades: actividad, licencias, obras, gastos y responsabilidad quedan cerrados desde el inicio.”
Plantilla y guía práctica para un contrato de arrendamiento de local comercial (uso distinto de vivienda) en España. Te ayudamos a dejarlo claro, defendible y ejecutable: renta, fianza y garantías, gastos, obras, licencias, duración, prórrogas, cesión/subarriendo y resolución. Si quieres, revisamos tu caso y adaptamos el modelo para evitar grietas típicas que acaban en conflicto.
Nota: contenido informativo. Un modelo es un punto de partida; el riesgo suele estar en los detalles (actividad, obras, licencias, gastos y salida).
“Evitamos vaguedades: actividad, licencias, obras, gastos y responsabilidad quedan cerrados desde el inicio.”
“Definimos importes, calendario, revisión, impagos y garantías sin fricción (y con salida ordenada).”
“Quién hace qué, plazos, permisos, mantenimiento y devolución: lo que más litigios genera, bien atado.”
“Cláusulas de resolución claras, preavisos y entrega del local documentada para evitar bloqueos.”
Identificación correcta, descripción del local, uso/actividad permitida y anexos (planos, inventario, certificados, llaves y estado inicial).
Duración pactada, prórrogas, renovaciones y preavisos. Cláusulas claras de salida para evitar bloqueos o discusiones de calendario.
Importe, forma de pago, revisión (IPC u otra fórmula), intereses, mora y comunicaciones. Lo que suele fallar cuando “se deja abierto”.
Distribución de gastos (comunidad, IBI, basura, suministros) y cómo se acreditan. Evita sorpresas y “costes ocultos”.
Quién asume obras, permisos, mantenimiento y adecuación. Qué pasa al devolver el local (retirada, reposición, mejoras y estado final).
Fianza legal, garantías adicionales, aval/depósito, incumplimientos, resolución, penalizaciones proporcionadas y entrega con acta.
En arrendamiento comercial, lo importante no es “tener un PDF”, sino que el contrato refleje la realidad del negocio, con cláusulas ejecutables, anexos y entrega documentada. Los conflictos suelen nacer de obras, gastos y salida mal definidos.
Antes de firmar: visita técnica, inventario, estado del local, documentación y verificación de titularidad/representación.
Negociación: renta, carencias, duración, fianza/garantías, gastos, obras y licencias (quién asume qué y cuándo).
Anexos: planos, llaves, inventario, fotos, certificados, contadores, y condiciones de entrega/devolución.
Firma y entrega: acta de entrega, domiciliación, comunicaciones y calendario de pagos.
Durante el contrato: actualizaciones de renta, mantenimiento, incidencias y evidencias (para evitar discusiones futuras).
En un arrendamiento de local comercial suelen aparecer dudas de IVA, retenciones, repercusión de gastos, y documentación de soporte (facturas, recibos, garantías). Un buen contrato aclara la base, la repercusión, quién paga qué y cómo se acredita. Si además hay obras o carencias, conviene dejarlo trazado para que luego no haya sorpresas contables o fiscales.
Un “modelo” es útil, pero el valor está en ajustarlo a tu realidad: actividad, obras, licencias, gastos y salida. Revisamos contrato + anexos + entregas para reducir fricción y riesgo.
Actividad, uso permitido, exclusividad, horarios, estado del local, inventario, entrega/devolución, fotos y llaves. Lo no documentado, se discute.
Renta, revisiones, carencias, fianza, garantías adicionales, gastos (IBI/comunidad/suministros), acreditación y consecuencias por impago.
Quién asume obras y permisos, mantenimiento, responsabilidades, incumplimientos, resolución, penalizaciones y acta de devolución del local.
Un modelo sirve como base, pero cuando hay obras, licencias, actividad sensible o garantías, conviene una revisión a medida para evitar que el contrato se convierta en un problema operativo.
| Característica | Modelo Estándar (Base) | Contrato a Medida |
|---|---|---|
| ¿Cuándo conviene? | Operaciones simples: sin obras relevantes, actividad común y reparto de gastos claro. | Obras, licencias complejas, traspaso, garantías fuertes, actividad regulada o riesgos de salida. |
| Alcance | Cláusulas esenciales y anexos básicos. | Cláusulas específicas, anexos completos, entregas documentadas y escenarios de conflicto previstos. |
| Objetivo | Tener un contrato ordenado para operar. | Reducir riesgo y fricción: “qué pasa si…” queda escrito, no discutido. |
| Resultado | Base útil para empezar. | Documento robusto + checklist de documentación y entrega/devolución. |
*Si hay obras o licencias, el contrato debe “aguantar” retrasos, permisos, costes y responsabilidad: es donde más se rompe la relación.
Metodología ágil: revisamos puntos críticos, ajustamos cláusulas, anexos y dejamos un documento listo para firma y operación.
Actividad, obras, licencias, garantías, gastos y plazos. Identificamos los “puntos de choque” antes de que se conviertan en conflicto.
Renta, duración, gastos, obras, mantenimiento, cesión/subarriendo y resolución. Ajustamos lenguaje para que sea ejecutable.
Checklist de documentación y entrega: inventario, fotos, llaves, contadores, comunicaciones y calendario de pagos.
Contrato consolidado y coherente con la realidad. Si se desea, acompañamos negociación y firma para cerrar sin flecos.
La diferencia entre un contrato “bonito” y uno útil es la evidencia: anexos, entrega, gastos y salida documentados. Aquí van los puntos que más se discuten… y que conviene cerrar antes.
Quién firma, representación, titularidad/legitimación y datos completos de las partes.
Fotos, inventario, llaves, contadores, estado de instalaciones y fecha/hora de entrega con acta.
IBI, comunidad, basura, suministros, mantenimiento y cómo se repercuten (y cómo se prueban).
Quién hace obras, quién pide permisos, plazos, responsabilidad y qué pasa si hay retrasos o denegaciones.
Preavisos, entrega, reposición, mejoras, penalizaciones proporcionadas y liquidación de gastos/garantías.
La mayoría de conflictos no vienen de “la renta”, sino de obras, gastos, licencias y salida. Corregimos lo que suele quedar ambiguo para evitar fricción y litigio.
IBI, comunidad, basura, suministros o mantenimiento sin reparto claro ni forma de acreditación: aparece el conflicto.
Quién hace obras, quién pide permisos, qué pasa si hay retrasos o denegación. Es el principal foco de ruptura.
Sin acta de devolución, reposición y liquidación de garantías: el final del contrato se convierte en discusión infinita.
Avales/depósitos sin lógica o mal redactados que luego son difíciles de ejecutar o negociar (y bloquean la operación).
Más allá de “firmar un contrato”, lo relevante es que el documento resuelva escenarios: gastos, obras, licencias, impagos y salida con anexos y evidencia.
Lo que no se define, se discute cuando hay problemas.
Si la actualización o los gastos no tienen fórmula y prueba, el conflicto está servido.
La “letra pequeña” suele estar aquí.
Si hay obras, esto debe estar cerradísimo.
En arrendamiento comercial hay más libertad de pacto, pero esa libertad exige precisión: si no está escrito, será una discusión (o un pleito).
Riesgo de conflicto: gastos, obras o licencias no definidos con precisión.
Costes inesperados: IBI, comunidad, reparaciones o suministros no previstos en el reparto.
Bloqueo del negocio: retrasos en licencias/obras sin solución contractual clara.
Salida difícil: devolución sin acta, reposición discutida y garantías retenidas.
Litigio y tiempo: lo ambiguo se paga con abogados, meses y energía.
Te ayudamos a usar un modelo bien armado y, si lo necesitas, a adaptarlo a tu actividad: renta, gastos, obras, licencias, garantías y salida documentada.
Es el contrato por el que el propietario (arrendador) cede el uso de un local a un inquilino (arrendatario) para desarrollar una actividad (uso distinto de vivienda). Un buen contrato no solo “declara”, sino que define reglas de renta, gastos, obras, licencias y salida.
En arrendamiento comercial hay margen para pactar, por eso la precisión marca la diferencia.
Un modelo es base; lo crítico es adaptarlo a tu local y actividad.
Como mínimo: partes y objeto, duración, renta, actualización, fianza/garantías, gastos, obras/licencias, cesión/subarriendo y resolución.
Si hay obras o licencias, exige anexos y reglas de responsabilidad/plazos.
En la práctica se suele pactar fianza y, a veces, garantías adicionales (depósito o aval), según riesgo, actividad y solvencia.
Lo importante es dejar claro: importes, devolución, compensaciones y condiciones de ejecución.
Depende de lo pactado. Un contrato bien escrito define cada gasto, cómo se repercute y cómo se acredita (recibos/facturas).
Es el punto más sensible. Debe constar quién asume obras, permisos, plazos, responsabilidades y qué ocurre si se retrasa o se deniega una licencia.
Si no está escrito, el conflicto suele ser inevitable.
Depende de lo pactado. Se recomienda regular: autorización (sí/no), condiciones, notificación, responsabilidad y efectos sobre garantías.
Si tu negocio prevé traspaso o cambio de operador, hay que preverlo desde el inicio.
Debe preverse preaviso, entrega con acta, reposición, liquidación de gastos y devolución/compensación de garantías.
La salida “sin mecánica” es una fábrica de discusiones.
Depende de complejidad: obras, licencias, garantías, anexos, reparto de gastos y escenarios de salida.
Te damos presupuesto tras un diagnóstico breve del alcance y puntos críticos.